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Vol. IX, núm. 1, periodo otoño 2015






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Cómo ser tratados por igual cuando se practica deporte en el campo

Melissa Griswold, Clarke Mainstream News, 2014: Vol. 34, Nº1




COMO EL RESTO DE SUS COMPAÑEROS, LOS ALUMNOS CON PÉRDIDA AUDITIVA PARTICIPAN EN LOS DEPORTES ESCOLARES por diversas razones. Algunos persiguen la competitividad y la intensidad de un determinado deporte. Otros practican deporte como forma de aliviar el estrés o para lograr fortaleza física y mental. En todos los niveles de juego, experimentar la camaradería que supone formar parte de un equipo es un factor motivador para todos ellos. La pérdida auditiva no influye en la capacidad física del alumno (o alumna) ni tampoco en su capacidad para entender los entresijos de un deporte, pero es probable que sí le plantee algunos retos a la hora de comunicarse. Con la finalidad de que el alumno con hipoacusia o problemas de audición practique deporte en igualdad de condiciones que sus compañeros, será importante tener en cuenta las distintas actividades que se llevan a cabo cada temporada, tanto dentro como fuera del campo. Las estrategias más eficaces partirán de la colaboración entre el alumno, sus padres, los entrenadores y los compañeros.


A continuación, se ofrecen algunas sugerencias pensando en los alumnos de secundaria y bachillerato que practican deporte. No obstante, muchas de ellas se pueden adaptar para niños más pequeños que participan en programas deportivos.


Inicio de la temporada

De forma bastante lógica, la temporada deportiva de los alumnos de secundaria y bachillerato comienza con las reuniones en las que se abordan las normas, el reglamento y las cuestiones de seguridad a tener en cuenta. En muchos de los estados de USA, actualmente se requiere que el alumno que va a practicar un deporte y sus padres realicen un cursillo de formación sobre los impactos por colisión. Lo habitual es comenzar la temporada reuniendo a los alumnos y sus padres en el auditorio del centro educativo. En esta reunión el director deportivo pronunciará unas palabras, mostrará una presentación o un vídeo para concienciar a todos los asistentes sobre la conmoción cerebral y las normas a seguir cuando se producen impactos por colisión. Después se pasa a las reuniones de cada equipo con su entrenador. Como ocurre en cualquier asamblea de alumnos, algunas consideraciones específicas permitirán a los alumnos con pérdida auditiva tener un mejor acceso a los temas que en ella se traten.

•    Comunicar de forma clara los datos de las reuniones a los alumnos y sus familias. Si el único medio de comunicar la fecha y la hora de las reuniones es mediante megafonía, es bastante probable que el alumno con pérdida auditiva no llegue a enterarse. Publicando los avisos en el colegio en la página web del centro y enviando correos electrónicos a la comunidad escolar se garantizará que todas las personas interesadas reciban la información.

•    Facilitar que el alumno se siente en un lugar donde tenga un acceso óptimo. Se debe organizar con antelación para que el equipo del alumno con discapacidad auditiva se sitúe en un lugar próximo a la tribuna donde dispondrá de un mejor acceso visual y también auditivo a los ponentes. Así también el alumno no se sentará alejado de sus compañeros.

Modificando ligeramente la forma de dar las instrucciones, el entrenador puede ayudar a que el alumno con discapacidad auditiva las entienda bien y evitar que se sienta señalado.


•    Utilizar el sistema de FM del alumno. Pida a los que intervienen en el acto que utilicen el transmisor/micrófono de FM. Existe la posibilidad de unir el FM al micrófono principal utilizado con el sistema de altavoces del auditorio. En ocasiones, solo se necesita una regla y una goma elástica.


•    Facilitar material por escrito. Los programas, las diapositivas en Power Point y otros materiales ayudan a identificar los puntos principales de la reunión.

•    En el caso de que se presente un vídeo, asegúrese de que tiene subtítulos. Reproduzca el vídeo con antelación y asegúrese de que los subtítulos están activados, para que, llegado el momento, no surja ningún problema.

•    Repetir o reformular las preguntas y comentarios de los asistentes. De esta manera, se facilitará que todos entiendan.

Consejos para los entrenamientos

El entrenador que se interese por saber más sobre la pérdida auditiva y tenga en una alta estima el respeto y aceptación entre todos los miembros del equipo ejercerá un impacto positivo en la experiencia del alumno. Puede suponer que un alumno persevere a pesar de que, a veces, se encuentre con dificultades y otro que abandone al poco tiempo de empezar la temporada porque no se siente aceptado o comprendido. Modificando ligeramente la forma de dar las indicaciones, el entrenador puede ayudar a que el alumno con discapacidad auditiva las comprenda mejor  y evitar que se sienta señalado. Entre las posibles estrategias se encuentran las siguientes:

•    Reúnase con el alumno antes del inicio de la temporada. Esta estrategia permite que el entrenador se familiarice con la capacidad que tiene el alumno para comunicarse y que se sienten las bases para una relación fluida, además de que ambos, entrenador y alumno, desplieguen conjuntamente estrategias que faciliten la comunicación.

•    Repase la terminología, las normas, las jugadas y los nombres del material de equipamiento al principio de la temporada con todo el equipo y realice periódicamente un repaso. En ocasiones, el alumno con pérdida auditiva puede realizar una actividad deportiva sin conocer la terminología relacionada o sin saber explicar a otras personas los pormenores del deporte que practica.

•    Facilite material por escrito con esquemas y explicaciones de jugadas y de posiciones. Póngase a disposición del alumno con discapacidad auditiva para repasar personalmente con él la información que considere clave.

•    Si es posible, utilice el sistema de FM personal del alumno. El sistema de FM facilitará que el alumno le oiga cuando usted esté a mayor distancia.

•    Al dar las instrucciones al equipo, asegúrese que el alumno se encuentra cerca de usted y que así pueda tener un acceso óptimo tanto auditivo como visual. Una formación en círculo es idónea porque permite que todos los jugadores se vean la cara. Hable a un ritmo normal, repita la información importante y, estando al aire libre, asegúrese que el alumno no está situado de cara al sol cuando de las instrucciones.

•    Compruebe que el alumno ha entendido las instrucciones. ¿Es el alumno capaz de explicar las instrucciones que usted ha dado?

•    En los entrenamientos, sitúe al alumno al lado de un compañero que juegue en la misma posición para que le ayude en los ejercicios y le avise cuando se produzcan cambios. Cuando varios jugadores intentan explicar las indicaciones a la vez, resultan confusas y difíciles de entender.

•    Demuestre las habilidades y las técnicas que desea que aprenda el equipo. Recurra a la ayuda de otro entrenador o de uno de los jugadores. Explique primero el objetivo del ejercicio o la jugada, después, haga la demostración.

•    En el caso de que se graben partidos y prácticas para comentarlos con el equipo, indique en primer lugar los puntos en los que se deben fijar, ponga el vídeo y después pase a comentarlo. Evite hablar al mismo tiempo que se emite el vídeo. Asegúrese que la iluminación es suficiente para que el alumno vea su cara y la de sus compañeros durante los debates. También es importante que repita los comentarios y las preguntas que hacen los compañeros de equipo.

•    Utilice señales visuales durante el tiempo de juego. Se pueden utilizar señales visuales para indicar el comienzo de una carrera, cuando hay un tiempo muerto, un cambio de dirección o para determinadas jugadas.

•    Asegúrese que los árbitros tienen conocimiento de la pérdida auditiva del alumno. Por ejemplo, se puede decidir antes de que comience el partido la manera en que el árbitro va a indicar al alumno el recuento. Solicite a los árbitros que hagan señas con las manos, además de utilizar el silbato, para indicar un saque, cuando el partido se reanuda, una falta o un tiempo “muerto”.

•    Una vez empezado el partido, transmita las indicaciones a un compañero para que se las haga llegar al alumno. Haga que esta responsabilidad vaya rotando entre los miembros del equipo y reducirá la confusión.

•    Tenga en cuenta que siempre existe la posibilidad de que los procesadores de los implantes cocleares y los audífonos se desprendan durante la actividad física. El alumno no tardará ni un minuto en colocárselos pero es conveniente detener el partido para que pueda hacerlo para después  reanudar el juego. Es posible que los padres puedan facilitar soluciones para sujetar los dispositivos, como por ejemplo una banda en la cabeza u otro producto diseñado específicamente para esta finalidad.

•    Habrá ocasiones en las que el alumno no pueda llevar los audífonos o los implantes cocleares. Facilite las indicaciones importantes por las que el alumno se quita los dispositivos. Sin los aparatos, será de especial importancia utilizar estrategias no verbales para llamar la atención del alumno y también contar con la ayuda de un compañero, no solo para ayudar a que el alumno participe, sino también por razones de seguridad.

•    Tenga en cuenta la forma de comunicarse con el alumno durante los trayectos en autobús. El ruido del motor, las conversaciones entre los compañeros hablando a gritos desde asientos distantes y la música de sus reproductores hacen que el acceso a la comunicación sea especialmente difícil para el alumno. Antes de dar un consejo o repasar la estrategia que ha de utilizar el equipo, de camino al lugar del partido, colóquese cerca del jugador con pérdida auditiva, si puede utilice el sistema de FM, indique a todos que desconecten los reproductores de música y asegúrese la atención de todo el equipo.

Reuniones informales

La participación en las actividades del equipo, tanto dentro como fuera del campo, contribuye a forjar un sentido de pertenencia al grupo y proporciona recuerdos que perdurarán toda la vida. En ocasiones, las actividades en las que arraiga la camaradería surgen de manera informal y no siempre son organizadas por los entrenadores. Las convocatorias que hacen los capitanes del equipo, por ejemplo, se realizan antes de que comience oficialmente la temporada para que los jugadores empiecen bien la temporada.

Una vez en marcha la temporada, las “fiestas para tomar pasta”, previas a los partidos y otras reuniones similares ayudan a que el equipo se sienta unido. Las invitaciones generalmente funcionan por el  boca a boca. Es posible que el alumno con hipoacusia o problemas de audición no llegue a enterarse de la fecha, el lugar y otros pormenores de estos encuentros, ya que se habla de ellos de manera informal, después del entrenamiento o en el vestuario. Aunque se insiste en mantener una actitud abierta con los compañeros sobre la pérdida auditiva, los capitanes del equipo deben hacerles  especialmente conscientes de la importancia de que la comunicación fluya con claridad.

Cuando se convoque al equipo para anunciar algo, enviar mensajes por escrito o correos electrónicos de seguimiento con los datos del evento contribuirá a que todos los jugadores se enteren. Cuando un alumno llega nuevo al colegio o está pensando en apuntarse al equipo por primera vez, se debe comunicar al director deportivo u a otro adulto responsable, que pondrá en contacto al alumno con el entrenador y con los capitanes del equipo antes del comienzo de temporada, para que se incluya al alumno en los anuncios y correos previos al inicio de temporada.


Celebraciones de final de temporada

Cada centro educativo tiene sus propias tradiciones, pero en la mayoría de ellos se organiza algún tipo de fiesta al final de temporada para celebrar el esfuerzo y los logros realizados por sus deportistas. Si se comunica al alumno con antelación cuando tendrá lugar la celebración, será más fácil saber qué hay que tener en cuenta para garantizar la accesibilidad. ¿Se va a celebrar la fiesta en un lugar en el que los deportistas escucharán a los ponentes desde las mesas del comedor? ¿Cuál será la mejor ubicación para que el alumno con discapacidad auditiva tenga acceso sin dificultad a la tribuna? ¿Se pasará el sistema de FM de un ponente a otro o se puede situar cerca del micrófono de la tribuna? ¿Puede beneficiar al alumno disponer de una copia de los discursos por escrito?


Consejos para los deportistas

Es responsabilidad del deportista colaborar con los entrenadores y los compañeros para implementar  y perfeccionar las estrategias que funcionen mejor en los entrenamientos, durante los partidos y en las actividades especiales que se realizan durante la temporada. Algunos alumnos tienen mayor habilidad y se sienten bien actuando por su cuenta, mientras que otros necesitan más ánimo y apoyo. A lo largo de los años, un gran número de alumnos con pérdida auditiva que practican deportes de equipo nos han transmitido sus sugerencias. Entre los consejos más frecuentes se incluyen:


•    Haz preguntas. Preguntar al entrenador o a un compañero para aclarar si se ha entendido bien demuestra que se tiene iniciativa cuando uno no está seguro de lo que hay que hacer. “A veces, aunque suponga que el entrenamiento se demore, es preferible preguntar que quedarse sin saber lo que hay que hacer”, explicaba un jugador. También merece la pena quedarse después del entrenamiento y hacer al entrenador las preguntas pertinentes.

•    Esfuérzate para aprenderte lo antes posible los nombres de los compañeros y de los entrenadores, el equipamiento, la terminología relacionada y las reglas. Recurre a la ayuda de tu padre o tu madre, el logopeda, un hermano o un amigo, según lo necesites.

•    Comparte abiertamente con tus compañeros que tienes una pérdida auditiva. Una actitud positiva y franca hace al alumno más accesible a los demás y ayuda a que los compañeros se sientan cómodos. Uno de los alumnos recordaba el alivio que sintió cuando finalmente empezó a conversar sobre ello con un compañero en el último curso. Así surgió la posibilidad de hablar con alguien en los largos trayectos en autobús de ida y vuelta a los partidos. Antes nos solía hablar con nadie. “Ojalá lo hubiera hecho desde el primer curso”.

•    Mantente alerta en el campo de juego. Es necesario estar alerta a las señales con las manos, los ojos y el lenguaje de todo el cuerpo tanto de los compañeros como de los otros jugadores.

•    Acuerda con los compañeros de equipo y los entrenadores señales con las manos que sirvan para  identificar nuevas jugadas a realizar, cambios en las posiciones y los tiempos muertos. “Mi entrenador hace un giro con el dedo para indicarme que cambie de dirección. Otros jugadores golpean los palos en el hielo, cuando están cerca, para avisarme de que el entrenador quiere decirme algo”, comentaba un jugador, tras tres temporadas, hablando de su experiencia en la práctica del hockey sobre hielo.

Se puede sentir un gran orgullo al representar al propio colegio y participar en un equipo. La participación en un deporte ofrece la oportunidad de cultivar algo que se nos da bien o a lo que tenemos afición sin que la pérdida auditiva esté en el punto de mira. Con el apoyo adecuado, el alumno con hipoacusia o problemas de audición puede concentrarse en progresar en el deporte, mejorar sus habilidades y disfrutar de la camaradería con los compañeros de equipo. Tal como nos lo transmitió un alumno deportista: “La sensación que tengo cuando estoy concentrado centrado en el campo de juego es tan increíble que se me borra de la mente el resto de las cosas. Aprendes a esforzarte al máximo. La práctica deportiva es una de las pocas ocasiones en las que mis compañeros y yo nos encontramos en ‘el mismo nivel’ y nos mostramos un respeto mutuo”.




La participación en un deporte ofrece la oportunidad de cultivar algo que se nos da bien o a lo que tenemos afición sin que la pérdida auditiva esté en el punto de mira.

10 cuestiones a las que hay que prestar especial atención en las rutinas a principios de curso

Melissa Griswold, Mainstream News, 2014: Vol. 34, Nº1




A medida que el curso escolar se pone en marcha, hay mucho que hacer para contribuir a que todos los alumnos se sientan cómodos en el aula y en el centro. Se dedica tiempo a explicar las rutinas del día a día, las normas y las expectativas, siendo la mayor de ellas trasmitidas verbalmente. Un alumno con pérdida auditiva puede perderse parte de la información o malinterpretarla. El alumno puede tener lagunas en la comprensión que puede que el profesor no las detecte de inmediato. A continuación se sugieren algunas preguntas que pueden ayudar a detectar y abordar de una forma proactiva las áreas que necesitan mayor atención adicional. En muchos de los aspectos que se citan a continuación, el logopeda del alumno puede ser la persona idónea para reforzar los conceptos, el lenguaje y el vocabulario asociado a estas actividades de rutina. El logopeda puede también ofrecer sugerencias para adaptar aquellas situaciones en las que se puede ver comprometido el acceso a la información.

1.    ¿Conoce el alumno el vocabulario relacionado con las actividades del aula? Los alumnos muy pequeños rotan a través de los diferentes centros de interés. En un área de juego cuya temática sea el médico puede haber juguetes, como un estetoscopio, un tensiómetro o un termómetro. Artículos para el hogar como las jeringas de cocina, coladores, pinzas  o  papel de lija se utilizan en las mesas en las que los alumnos pueden jugar con agua y texturas diferentes. Los cubos Unifix pueden ser claves para su manipulación en un centro de interés relacionado con las matemáticas. En los cursos superiores, en los laboratorios de ciencias se utilizan mecheros Bunsen, cilindros graduados y pinzas de crisol por nombrar tan solo algunos materiales. Los alumnos oyentes adquieren gran parte del vocabulario de una manera incidental simplemente porque lo escuchan, en lugar aprenderlo a través de una enseñanza explícita. El alumno con pérdida auditiva puede tener lagunas en el uso de términos que se espera que conozcan los alumnos de un determinado curso escolar. Es posible que sea necesario repasar individualmente con el alumno para tener la seguridad de que conoce todos los materiales del aula y la manera en que se utilizan.

2.    ¿Se utilizan ayudas visuales para las rutinas relacionadas con el uso de los aseos? Algunas aulas, especialmente en las etapas de guardería y preescolar, pueden disponer de aseos propios. Es habitual enseñar a los niños a que antes de entrar en un aseo llamen primero a la puerta. Un alumno con pérdida auditiva puede no oír a otro niño cuando responde diciendo que el baño está ocupado. Se puede evitar confusión añadiendo ayuda visual a la rutina del aseo, como por ejemplo, un cartel con el símbolo de “ocupado” o “vacío” para colgarlo en la parte de fuera de la puerta del aseo, enseñar a los niños el significado de cada uno y la manera de utilizarlos. Cuando  los alumnos tengan que  salir del aula para acudir al aseo, contemple la posibilidad de colocar carteles haciendo referencia a cuáles son las normas de clase al respecto, además de repasarlas verbalmente para que queden claras. ¿Deben firmar los alumnos cuando salen y cuando entran? ¿Existen momentos determinados durante la clase en que no están permitidas las visitas a los aseos?

3.    ¿Conoce el alumno en qué consiste cada trabajo en el aula? Los distintos trabajos en el aula permiten que una clase se desarrolle sin problemas, además de inculcar un sentido de responsabilidad por el trabajo en grupo. A veces, el título de un trabajo por sí solo no deja claro todos los pasos que requiere su elaboración. Si bien los trabajos se explican al principio del curso, puede pasar tiempo hasta que todos los alumnos vayan rotando por diferentes tipos de trabajos. Cada vez que se les asigne a los alumnos una tarea nueva, dedique tiempo a repasarla con toda la clase y de manera individual con el alumno con pérdida auditiva. ¿Puede el alumno explicarle lo que tiene que hacer o necesita algún tipo de aclaración?

4.    ¿Conoce el alumno las consignas  y las canciones  como cualquier  otro alumno de su clase y del colegio? Las consignas son promesas solemnes y las canciones se utilizan para honrar a la historia, agrupar las unidades del currículo y fomentar la unión entre las comunidades escolares. El objetivo es que todos los alumnos sean capaces de recitar las palabras entendiendo su significado. Los conceptos que subyacen a las consignas, por ejemplo, pueden ser abstractos y es posible que el alumno con discapacidad auditiva precise que se le enseñe directamente para que los entienda mejor.

5.    ¿Conoce el alumno quién es quién en el colegio? Hay numerosas personas, fuera del aula, con las que los alumnos mantienen contacto o que, al menos, deben conocer, como el personal de administración, oficinas, enfermería, biblioteca, etc. Sin embargo, es frecuente que los nombres y las funciones de estas personas no se enseñen explícitamente. Un alumno con pérdida auditiva se sentirá mucho más seguro si visita, por ejemplo, la parte de administración del centro escolar y tiene la oportunidad de conocer los nombres y los rostros de las personas que trabajan en ella. Crear fichas como en el juego del “Quién es quién” o el juego de emparejar nombres y fotografías son apropiados para realizar sesiones de apoyo con cada alumno  a principios de curso.

6.    ¿Entiende el alumno la rutina de la hora del comedor? En el ajetreo y el bullicio del comedor, el procedimiento a seguir puede resultar confuso para cualquier alumno y, especialmente, para un alumno con pérdida auditiva. Nuestros logopedas creen que es de gran ayuda dedicar un tiempo para que el alumno realice una “visita guiada” por el personal del comedor. La oportunidad de conocer a las personas que le atenderán le ayudará a poner en claro el procedimiento que se espera conozcan los alumnos. También resulta útil hablar con el personal del comedor acerca de las normas a tener en cuenta en el tiempo del comedor. Estas normas deben ser adaptadas para que el alumno pueda comunicarse mejor con sus compañeros en esta situación. En ocasiones ha ocurrido que los alumnos con pérdida auditiva y sus compañeros se han movido de sus sitios para facilitar la comunicación entre ellos, pero se les ha llamado la atención por no permanecer en los asientos asignados.

7.    ¿Tiene el alumno acceso a los avisos por megafonía? Generalmente el sistema de megafonía es la manera más rápida de transmitir información en el centro escolar, pero no siempre es fácil oír los avisos con claridad. La persona que transmite el mensaje puede titubear o hablar demasiado rápido, además de que el sistema se puede acoplar. Cuando se difunden avisos mientras los alumnos se desplazan de un aula a otra, es poco probable que alguien sea capaz de oírlos. Los alumnos pueden perder la oportunidad de participar en actividades o no enterarse de algunos cambios en la programación o de información de importancia para su propia seguridad. Para evitar esto, el equipo educativo, con la participación del alumno siempre que sea posible, debe estudiar la manera de lograr que los avisos programados y no programados sean accesibles. El alumno no debería verse en la situación de tener que preguntar a otro alumno por el contenido del anuncio y recibir una respuesta del tipo, “No te preocupes, no tiene que ver contigo” o “Luego te lo cuento”. Puede resultar humillante y frustrante para él.

8.    ¿Tiene acceso el alumno a las asambleas que se realizan en el colegio? Cuando se reúne un gran número de personas en un auditorio, un gimnasio o en lugares similares aumenta la distancia entre el que habla y los que escuchan, así como también el ruido de fondo y la reverberación. Estas condiciones dificultan el acceso a la comunicación de los alumnos con pérdida auditiva. Ayude al alumno a aprovechar al máximo estas actividades especiales planificando con antelación la mejor ubicación en la sala y el uso de su sistema de FM. Hágase con material escrito o visual y tenga una sesión de preparación antes de la asamblea y otra posterior para realizar un seguimiento.  El apoyo que se necesita  variará en función del tipo de asamblea.

9.    ¿Se ha verificado y ajustado adecuadamente el sistema de FM del alumno? Un acceso óptimo empieza por el uso de la tecnología que funciona para cada alumno en particular. El audiólogo deberá verificar que el alumno está recibiendo el volumen adecuado del micrófono de FM en relación al  volumen aportado por los micrófonos de los audífonos o implantes cocleares. Si el volumen del FM es demasiado bajo, la mejora del acceso a la voz del profesor será mínima. Por el contrario, un volumen demasiado alto del sistema FM y un volumen insuficiente de los audífonos o los implantes cocleares tendrá un impacto negativo en la capacidad del alumno de oír a sus compañeros. La verificación del equipo se deberá realizar todos los años antes del inicio del curso.

10.    ¿Entiende el alumno cómo y por qué se realizan comprobaciones a diario de su audición? Una comprobación diaria de los audífonos, los implantes cocleares o el sistema de FM del alumno sirve para garantizar que el equipo funciona correctamente y detectar los problemas lo antes posible. El alumno debe prestar ayuda en la comprobación de los dispositivos y aprender el lenguaje y la terminología asociados. Nuestros logopedas consideran que la realización de cuadernos, gráficos y listas de control les ayuda a comprender los pasos y a poder explicarlos a sus profesores y compañeros. Invitar a un compañero a que esté presente en la comprobación de la audición de todos los días es una manera perfecta de conseguir que la tecnología forme parte de la rutina cotidiana del aula.

LOS VIDEOS TIENEN QUE SER ACCESIBLES 

Tanto si se usan de vez en cuando, se utilizan como información complementaria a lo explicado en clase como si se emplean como material curricular indispensable o bien sencillamente como diversión, los videos, con toda seguridad, forman parte de la experiencia en el aula de todos los alumnos. Sin embargo, sin una minuciosa preparación, el alumno con pérdida auditiva puede perder la información recogida en los vídeos, lo que puede equipararse a un período de clase perdido y puede dar lugar a sentimientos de aislamiento. Los siguientes pasos garantizarán que esto no suceda.

Utilice subtítulos

Una estrategia habitual que encontramos, especialmente en la etapa de secundaria, es entregar al alumno el vídeo, sin subtitular, para que lo pueda ver en casa. Sin embargo, esto no implica que el alumno vaya a tener un mejor acceso al contenido del mismo. Si al tiempo que supone ver el video dos veces, le sumamos el de los deberes escolares del día a día, esta medida no ayuda al alumno a tener mejor acceso a la información hablada. Es mejor solución  utilizar como práctica habitual en clase videos que estén subtitulados. 

Con los subtítulos activados, las palabras habladas se muestran como texto en la parte inferior de la pantalla. En los subtítulos también se incluyen descripciones de sonidos ambientales, como “suena una música”, “llora el bebé”, y así sucesivamente. Para algunos alumnos con pérdida auditiva, los subtítulos son el principal medio de acceso al material de vídeo. Otros alumnos utilizan el texto para rellenar algunas lagunas, lo que representa una clara diferencia a la hora de comprender. Los subtítulos son de gran ayuda en programas en los que no es posible ayudarse de la lectura labial (como los dibujos animados) y en programas con un contenido difícil, una narración densa o un relato realizado por alguien que tiene algún tipo de acento. Ayudan a los alumnos a reconocer/identificar nombres, lugares, acontecimientos y fechas de manera correcta. Además, los subtítulos son útiles cuando existe ruido de fondo en el aula, la acústica de la sala no es buena o el sonido del propio vídeo es de mala calidad.

Nuestra experiencia es que algunos alumnos con pérdida auditiva utilizan constantemente los subtítulos en casa y tienen claro que han de defender su uso en el colegio. Los usuarios con menos experiencia suelen necesitar apoyo y práctica para familiarizarse con ellos y solicitarlos en clase. Se recomienda el uso de subtítulos también en los primeros cursos, ya que tienen un impacto positivo en la fluidez en la lectura, el desarrollo del vocabulario y la motivación de los lectores principiantes. La utilización de subtítulos desde una edad temprana sirve también para que su uso se normalice entre los alumnos con pérdida auditiva, los compañeros y los profesores.

La clave para disponer de subtítulos siempre está en planificar con antelación. Seleccione únicamente DVDs que tengan subtítulos. Aprenda a activar los subtítulos en el ordenador o el televisor del aula y preséntelos como un recurso que cualquier persona puede utilizar si lo considera necesario. Tan pronto como sea posible, enseñe a los alumnos y otros profesores la manera de activarlos y asegúrese de que existen instrucciones disponibles para los profesores que hagan sustituciones.

El web-streaming es actualmente un método habitual para tener acceso a vídeos. Para buscar vídeos con subtítulos en YouTube, por ejemplo, se debe introducir el título del vídeo o el tema seguido de “sub” o “subtitulos” (es decir, “Guerra Civil, sub”). Al reproducir el vídeo elegido, haga clic en el icono “” situado en la esquina inferior derecha de la pantalla para activar los subtítulos. Cuando los vídeos no tienen estos subtítulos integrados, evite hacer clic en la opción de subtítulos automáticos, porque tienden a ser inexactos.

Utilice el sistema de FM

Es posible que exista conectividad con el sistema de FM personal del alumno que permita una mejor entrada auditiva que la colocación del micrófono de FM junto al ordenador o el televisor. El uso de un divisor de audio (señalado con un círculo en la fotografía) suele ser una solución sencilla y de bajo coste. El divisor se conecta al puerto de audio del ordenador del aula (también puede funcionar en algunos televisores). A continuación, los altavoces del ordenador y el sistema de FM se conectan al divisor. De esta forma, el sonido se dirige directamente a los receptores de FM del alumno sin bloquear el sonido para el resto de la clase. El uso del sistema de FM de esta manera no sustituye los subtítulos ni viceversa. Hable con el audiólogo del alumno y el logopeda para averiguar si el divisor es una herramienta a disposición del alumno.

Un divisor permite que el sonido se dirija directamente a los receptores de FM del alumno sin bloquear el sonido para el resto de la clase.

Facilite material por escrito

Además del texto en la pantalla, a muchos alumnos les resulta útil tener apuntes o un resumen de los puntos más importantes. Pedir a un alumno con pérdida auditiva que tome apuntes o responda a preguntas por escrito mientras se está emitiendo un vídeo es una expectativa poco razonable. El alumno debe concentrarse en escuchar y ver y por tanto perderá información cuando desvíe la mirada para escribir.

Gestione con precaución las intervenciones de los alumnos después de ver el video

Evite hablar por encima del sonido del vídeo para resaltar algún  punto, hacer aclaraciones o para plantear a la clase alguna pregunta. En su lugar, haga una pausa, debata el punto en cuestión y, a continuación, reanude el vídeo. Durante el debate, asegúrese de que existe suficiente iluminación para que el alumno pueda verle el rostro y hacer uso de las claves visuales. Acostúmbrese a repetir y reformular los comentarios y las preguntas que se hagan durante la clase.

Piense en la posibilidad de que el alumno prepare el video con antelación  y posteriormente lo revise

Dependiendo del tipo de contenido y la finalidad del vídeo utilizado, así como de las necesidades específicas del alumno, preparar con antelación el video y revisarlo posteriormente permite tener la seguridad de que le ha servido para que el alumno adquiera los  conocimientos previstos. El vídeo puede abordar un tema dando por sentado que el alumno tiene determinados conocimientos sobre la materia de la que se habla, entiende las expresiones verbales y el vocabulario. En colaboración con el logopeda, las sesiones de apoyo individuales pueden ser una herramienta idónea para repasar previamente el tema, identificar y rellenar lagunas y aumentar los conocimientos de base que posee el alumno. De esta forma, el alumno podrá entender mejor el material que se presenta en el vídeo y estará  más preparado para participar en los debates y las actividades de la clase.

La tecnología disponible actualmente en las aulas permite que la reproducción de vídeos sea rápida y fácil. Solo planificándolo con un poco de antelación conseguirá disponer de vídeos accesibles para el alumno con pérdida auditiva.


Wil, un alumno de quinto curso, tiene un gran interés por ayudar a otras personas a comprender la pérdida auditiva. En este número del Boletín, responde a las preguntas enviadas por los alumnos de una clase de segundo curso.

Estimado Wil:

¿Te sientes cómodo llevando audífonos? ¿Tus amigos te respetan?

Sí, me siento muy cómodo y estoy acostumbrado a utilizar audífonos. Después de un rato, ni siquiera me doy cuenta de que los llevo. Mis amigos me respetan. La mayoría de las veces todos me tratan con normalidad, casi como si no los llevase. Hace tanto tiempo que los llevo que pienso que la gente se ha acostumbrado a verme con ellos.

¿Pueden dejar de funcionar los audífonos o el sistema de FM? ¿Qué haces cuando esto sucede?
Mi FM deja de funcionar de 1 a 3 veces al mes, por lo que estoy bastante acostumbrado. Con los audífonos también tengo problemas a veces. Cuando sucede, se lo digo al profesor. Es necesario informarle para que sepa lo que está pasando. Si sabes lo que le ocurre, puedes solucionarlo tú mismo. De lo contrario, debes pedir ayuda. Algunas veces, la solución es sencilla.

¿Te quitas los audífonos en algún momento del día?
Sí, siempre que me meto en el agua, me voy a la cama o les cambio las pilas. A veces, también los apago ¡para no tener que escuchar a mi hermano pequeño!

¿Desea usted o alguno de sus alumnos plantear alguna pregunta a Wil?
Pueden enviarlas a clave@oiresclave.org.







































































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