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Volumen IX, núm 2, Periodo Marzo-Abril 2018


Influencia del apoyo social y el afrontamiento en la calidad de vida de las personas mayores con pérdida auditiva relacionada con la edad

Sarah Moser, Wolfgang Luxenberger y Wolfgang Freidl, Departamento de Medicina Social y Epidemiología, Universidad Médica de Graz, Austria.

Wolfgang Luxenberger, Departamento de Psicología Médica y Psicoterapia, Universidad Médica de Graz, Austria.


Objetivo: Las consecuencias de la pérdida auditiva suponen un obstáculo en la vida cotidiana de los adultos mayores y se asocian con una reducción del bienestar. El objetivo de la investigación fue analizar la influencia de los problemas auditivos, las diversas estrategias de afrontamiento y el apoyo social percibido sobre la calidad de vida.

Método: En Austria, sesenta y cinco adultos mayores con una pérdida auditiva relacionada con la edad (≥55 años) participaron y cumplimentaron por escrito una encuesta con cuestionarios estandarizados: Hearing Handicap Inventory for the Elderly (“Inventario de discapacidad auditiva para personas mayores”, Ventry y Weinstein, 1982), Assessment for Coping and Stress (“Evaluación del afrontamiento y el estrés”, Laireiter, 1997), una versión abreviada del “Cuestionario de apoyo social” (Fydrich, Sommer, Tydecks y Brähler, 2009) y una versión abreviada de la “Escala de Calidad de Vida” de la Organización Mundial de la Salud (Organización Mundial de la Salud, 1996).

Resultados: La calidad de vida se predijo por el apoyo social percibido y el número de enfermedades comórbidas (es decir, la calidad de vida física, psicológica, del entorno y social era mejor cuanto mayor era el grado de apoyo social percibido y peor cuanto mayor era el número de enfermedades que padecían los participantes).

Conclusiones: El apoyo social percibido puede ser un factor relevante que se debe tener en cuenta en los programas de rehabilitación auditiva, en concreto, en el caso de los participantes que notifican poco apoyo en situaciones relacionadas con la audición y se encuentran, por lo tanto, en una desventaja relativa. La participación de la pareja en la orientación podría facilitar la vida cotidiana de los adultos mayores con una pérdida auditiva relacionada con la edad y la de sus parejas.


La pérdida auditiva es una de las afecciones crónicas más prevalentes entre las personas mayores (Bagai, Thavendiranathan y Detsky, 2006; Bainbridge y Wallhagen, 2014; Yamasoba et al., 2013). Por lo tanto, la pérdida auditiva relacionada con la edad se considera un problema de salud pública. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en 2025 habrá en todo el mundo 1.200 millones de personas con 60 años o más, y aproximadamente 500 millones (41,7%) sufrirán una pérdida auditiva relacionada con la edad (Blevins, 2013). Los adultos mayores experimentan múltiples limitaciones en su vida diaria debido a la pérdida auditiva relacionada con la edad porque tienen dificultades para comunicarse e intercambiar información (Dalton et al., 2003). Estas barreras de comunicación pueden tener un impacto en las relaciones del entorno social y personal (Tsuruoka et al., 2001), que se traducirá en dependencia, pérdida de autonomía (Lehrl, Funk, y Seifert, 2005), y una disminución de la calidad de vida y el bienestar psicosocial (Huang y Tang, 2010).

El enfoque de una gran parte de los estudios de investigación sobre el envejecimiento y la pérdida auditiva se ha centrado en las correlaciones patogénicas y biomédicas, la identificación de factores de riesgo y los resultados médicos negativos, como las (co)morbilidades y la mortalidad (Faltermaier, 2005). En resumen, la mayoría de los modelos se centran en la enfermedad y consideran la salud como la ausencia de enfermedad, por lo que se clasifica a las personas en enfermas o sanas (Antonovsky, 1979). Si bien el paradigma patogénico es esencial para identificar necesidades, dificultades y planes de tratamiento, esta perspectiva orientada al déficit parece ser insuficiente para fomentar la salud y la calidad de vida (Kuhn, 1970). La perspectiva patogénica tiende a ignorar las dimensiones psicosociales, así como los recursos y las capacidades en la salud y la calidad de vida (Engel, 1977). La crítica en términos del paradigma patogénico se refiere a la perspectiva reduccionista de la salud, que es la razón por la que Engel (1977) se centró en la consideración de la salud desde una perspectiva holística y orientada a los recursos (salutogénesis). En este contexto, la pregunta clave es: ¿cómo logran las personas mantener y desarrollar su salud a pesar de la presencia universal de tensiones y factores estresantes a lo largo de la vida? (Antonovsky, 1979). Por lo tanto, es esencial desarrollar una mejor comprensión de los factores o recursos psicosociales que ayudan a las personas a superar los obstáculos, además de hacer frente a las exigencias vitales, permitiendo que aumente el control sobre la salud y la calidad de vida (Antonovsky, 1987; Lindström y Eriksson, 2006).

En los últimos tiempos, se ha desarrollado una serie de teorías y conceptos en el contexto de la salutogénesis para explicar la salud y la calidad de vida. El afrontamiento y el apoyo social se engloban en estos conceptos salutogénicos (Lindström y Eriksson, 2010). Lazarus y Folkman (1984, pág. 141) concibieron el afrontamiento como “los esfuerzos cognitivos y conductuales en constante cambio encaminados a gestionar exigencias específicas externas y/o internas que se perciben como agobiantes o que superan los recursos de la persona”. En esta definición, el proceso y el enfoque dinámico del afrontamiento son características centrales (es decir, las personas utilizan diferentes tipos de estrategias de afrontamiento simultáneamente y evalúan una y otra vez si el estrés sigue presente). En este caso, se evalúan nuevas opciones o estrategias posibles para hacer frente a las condiciones estresantes (Künzel-Schön, 2000). En general, el afrontamiento busca lograr un buen equilibrio entre el mantenimiento de la capacidad de acción de la persona y la percepción personal de satisfacción, bienestar y una identidad estable (Freimann y Pohl, 2006; Greve, 1997).

En investigación audiológica, son escasos los estudios acerca de las estrategias de afrontamiento que utilizan los adultos mayores con una pérdida auditiva relacionada con la edad. Los investigadores que se han centrado en esta área han resaltado el uso frecuente de estrategias adaptativas (p. ej., resolución de problemas, autocontrol, estrategias verbales) en lugar de estrategias inadaptativas (p. ej., escape y evitación, simulación de que se entiende y/o evitación de la interacción con otras personas), evaluadas mediante cuestionarios de afrontamiento genéricos (Andersson y Hägnebo, 2003; Gomez y Madey, 2001) o específicos de enfermedades (Hallberg, Hallberg y Kramer, 2008). Además, algunos investigadores se han centrado en determinar los impactos de diversas estrategias de afrontamiento específicas de la enfermedad (relacionadas con la comunicación; Hallberg et al., 2008) o estrategias de afrontamiento genéricas (Andersson y Hägnebo, 2003; Tesch-Römer, 2001) sobre la calidad de vida psicológica (p. ej., depresión, bienestar psicológico, ansiedad) en adultos mayores con una pérdida auditiva relacionada con la edad. Sus conclusiones muestran que el uso infrecuente de estrategias de afrontamiento inadaptativas y el uso frecuente de formas adaptativas de afrontamiento ejercen un efecto positivo en el bienestar, mientras que el uso más frecuente de estrategias de afrontamiento inadaptativas y una pérdida auditiva percibida más severa se traducen en un menor bienestar psicológico. Además del comportamiento de afrontamiento, el apoyo social podría influir en la capacidad de la persona para mantener o fomentar su condición de salud física, psicológica y social, y para hacer frente a las consecuencias de las enfermedades (Büchi y Buddeberg, 2004; Perrez, Laireiter y Baumann, 1998).

El apoyo social se define como las interacciones sociales percibidas subjetivamente y su valoración por parte del receptor (Barrera, 1986; Heller y Swindle, 1983; House, 1987; Sommer y Fydrich, 1991). Los componentes se dividen en apoyo emocional (p. ej., empatía, cercanía, confianza), apoyo en la resolución de problemas (p. ej., hablar de un problema, dar ánimo y facilitar comentarios), apoyo práctico y material, e integración social (pertenencia a una red social y acuerdo en términos de valores; Gottlieb, 1978; House y Kahn, 1985; Sommer y Fydrich, 1991). Las personas (p. ej., familiares, amigos, colegas, vecinos) o grupos de personas se consideran fuentes de apoyo social (Sommer, 1982).

Se ha investigado el apoyo social en adultos con pérdida auditiva adquirida en relación con el ajuste psicológico (Frankel y Turner, 1983), el comportamiento de búsqueda de ayuda promovido por su pareja (Meyer, Hickson, Lovelock, Lampert y Khan, 2014) y el seguimiento del tratamiento, así como el uso satisfactorio de los audífonos (Hickson, Meyer, Lovelock, Lampert y Khan, 2014). Singh, Lau y Pichora-Fuller (2015) identificaron el apoyo social como el predictor más significativo del uso y la satisfacción con los audífonos. En otro estudio, se observó una adopción significativamente mayor de los audífonos cuando los participantes acudían a las citas de audiología con su pareja, en lugar de hacerlo solos, especialmente en el caso de las personas con una pérdida auditiva leve (Singh y Launer, 2016).

Objetivos del estudio

Está bien documentado que el afrontamiento y el apoyo social ejercen una influencia potencial en la salud de una persona. Los vínculos entre la elección de varias estrategias de afrontamiento y el bienestar psicológico en adultos mayores con una pérdida auditiva relacionada con la edad están bien establecidos. La asociación entre calidad de vida y el apoyo de la pareja en la vida de este colectivo, así como el papel de diversas estrategias de afrontamiento y el apoyo social percibido como un recurso de calidad de vida, no se han abordado plenamente en la investigación audiológica.

La calidad de vida se considera un concepto multidimensional y holístico que abarca componentes físicos, psicológicos, sociales y relacionados con el comportamiento desde la perspectiva subjetiva de la persona (Bullinger, 2002, 2006; Koller et al., 2009; Renneberg y Lippke, 2006). Si bien no existe una definición universal de la calidad de vida, la definición del Grupo WHOQOL (WHOQOL Group, 1994) se cita o menciona en numerosas publicaciones: “La calidad de vida es la percepción de una persona de su posición en la vida dentro del contexto cultural y el sistema de valores en que vive, y con respecto a sus objetivos, expectativas, estándares e inquietudes” (Organización Mundial de la Salud, 1996, pág. 5).

El objetivo del presente estudio fue determinar un conjunto de factores o capacidades psicosociales que pueden ejercer una influencia en la calidad de vida de los adultos mayores con una pérdida auditiva relacionada con la edad. En concreto, el objetivo de este estudio fue examinar el impacto de la pérdida auditiva evaluada audiométricamente, los efectos percibidos de la pérdida auditiva (discapacidad auditiva), la elección de estrategias genéricas de afrontamiento y el apoyo social percibido en diversas categorías de calidad de vida (física, psicológica, social, del entorno y global).

Los resultados de este estudio facilitarán información sobre la contribución de diversas maneras de afrontamiento y el apoyo de la pareja en la vida cotidiana de los adultos mayores con discapacidad auditiva y su calidad de vida subjetiva. El conocimiento de los efectos de los factores psicosociales orientados a los recursos en la salud es fundamental para optimizar la calidad de vida subjetiva en varios niveles. En este entorno dinámico de asistencia médica, creemos que los datos de este estudio constituirán un punto de partida para que los profesionales de la salud (auditiva) y los investigadores se centren en facilitar herramientas a las personas con una pérdida auditiva para que puedan hacer frente a las tensiones a lo largo de la vida (es decir, las consecuencias de la pérdida auditiva y, por lo tanto, el mantenimiento o la mejora de la calidad de vida).

Método

Participantes

La muestra se compuso de adultos mayores con una pérdida auditiva relacionada con la edad que residían en Vorarlberg y Estiria, dos provincias de Austria. Los participantes debían cumplir los siguientes criterios de inclusión: (a) mujeres y hombres de 55 años en adelante; (b) pérdida auditiva bilateral relacionada con la edad con una pérdida de 25 dB HL o superior (umbrales binaurales medios en cuatro frecuencias: 0,5, 1, 2 y 4 kHz); (c) dominio del idioma alemán. Se excluyeron a los adultos mayores con una pérdida auditiva manejable mediante cirugía o medicamentos. Otro criterio de exclusión fue la presencia autonotificada de una enfermedad grave, una demencia o un deterioro cognitivo.

Entre los participantes se encontraban 65 adultos mayores con una pérdida auditiva relacionada con la edad (32 mujeres y 33 hombres), con una edad media de 71,6 años. Las características sociodemográficas se facilitan en la Tabla 1. La mayoría estudió enseñanza obligatoria o formación profesional; por lo tanto, el porcentaje de participantes con niveles de educación superior (educación secundaria y universitaria) era bajo. La mayoría de los participantes estaba casada o tenía pareja y convivía con una o varias personas. Entre las enfermedades más citadas por los participantes se encontraban el dolor en las articulaciones (37,5%), la discapacidad visual (35,9%), los problemas de espalda (31,3%), la hipertensión (25,0%) y los trastornos del sueño (23,4%). En promedio, las personas mayores con una pérdida auditiva relacionada con la edad presentaban tres enfermedades.

Moser Tabla 1


La severidad de la pérdida auditiva bilateral se determinó calculando el promedio de tonos puros de cuatro frecuencias (dB HL) en el oído derecho y el oído izquierdo (con 0,5, 1, 2 y 4 kHz; Zahnert, 2011). La clasificación de la pérdida auditiva se realizó en consonancia con la definición y el sistema de clasificación de la pérdida auditiva de la Organización Mundial de la Salud (Organización Mundial de la Salud, 2015): sin pérdida auditiva (de 0 a 24 dB HL), leve (de 25 a 40 dB HL), moderada (de 41 a 60 dB HL), severa (de 61 a 80 dB HL) y profunda (81 dB HL y superior). En esta muestra, los umbrales bilaterales medios se incrementaban continuamente desde la frecuencia más baja (0,5 kHz) hasta la frecuencia más alta (4 kHz, véase la Tabla 2). Los promedios bilaterales medios de tonos puros fueron de 50,46 dB HL (DT = 14,31); en el oído derecho de 49,58 dB HL (DT = 15,29) y en el oído izquierdo de 51,34 dB HL (DT = 14,56). La mayoría de los participantes (56,9%, n = 37) presentaba una pérdida auditiva moderada, un 24,6% (n = 16) presentaba una pérdida auditiva leve y un 18,5% (n = 12) una pérdida auditiva severa. La mayoría de los participantes (80,8%, n = 52) utilizaba audífonos.

Moser Tabla 2


Materiales

Se utilizaron medidas de resultados autonotificadas para cuantificar la discapacidad auditiva, el afrontamiento, el apoyo social y la calidad de vida. A continuación se facilita una descripción de estas medidas de resultados notificadas por los pacientes.

Inventario de discapacidad auditiva para personas mayores

El Inventario de discapacidad auditiva para personas mayores (The Hearing Handicap Inventory for the Elderly, HHIE), desarrollado por Ventry y Weinstein (1982), es un cuestionario de identificación de múltiples consecuencias de la pérdida auditiva, sin audífonos, percibidas subjetivamente. Se compone de 25 ítems: 13 ítems exploran consecuencias emocionales (p. ej., “¿Debido a su problema auditivo, siente vergüenza al conocer gente nueva?”) y los 12 ítems restantes exploran efectos sociales y situacionales de la pérdida auditiva (p. ej., ¿Debido a su problema auditivo, utiliza el teléfono con menos frecuencia de la que le gustaría?; Bertoli, Probst y Jordan, 1996; Weinstein, Spitzer y Ventry, 1986). Las opciones de respuesta para cada ítem eran sí (4 puntos), a veces (2 puntos) y no (0 puntos). La puntuación total puede oscilar entre 0 y 100 puntos, indicando la severidad de la discapacidad auditiva percibida (es decir, cuanto mayor sea la puntuación total, más severa es la discapacidad auditiva autonotificada). La fiabilidad de consistencia interna para la escala total (α de Cronbach = 0,95) se considera excelente. La validez del contenido es adecuada (Ventry y Weinstein, 1982). La fiabilidad de la versión alemana también se ha probado (Bertoli et al., 1996).

Evaluación del estrés y el afrontamiento

La evaluación del estrés y el afrontamiento (FLB) se basa teóricamente en el modelo de afrontamiento de Perrez y Reicherts (1992).

Versión abreviada del Cuestionario de apoyo social

El apoyo social percibido se evaluó unidimensionalmente mediante la versión abreviada del Cuestionario de apoyo social (F-SozU-14; Fydrich, Geyer, Hessel, Sommer y Brähler, 1999). En esta versión abreviada se evalúa el apoyo emocional, el apoyo práctico, la disponibilidad de una persona confidente y la satisfacción con el apoyo social. F-SozU-14 se compone de 14 ítems (p. ej., “Si estoy enfermo, puedo pedirle a mis amigos/parientes sin dudar que realicen tareas importantes para mí”) con una escala Likert de 5 puntos (de 1 = totalmente de acuerdo a 5 = totalmente en desacuerdo). Las puntuaciones medias oscilan entre 1 y 5 e indican el grado de apoyo social percibido; por lo tanto, cuanto mayor sea la puntuación media, mayor será el grado de apoyo social percibido. La fiabilidad de la consistencia interna es excelente (α = 0,94) al igual que la fiabilidad test-retest: α = 0,96). La validez también es elevada (Fydrich, Sommer, Tydecks y Brähler, 2009).

Calidad de vida según la Organización Mundial de la Salud

La Calidad de Vida según la Organización Mundial de la Salud (WHOQOL) es una evaluación de la calidad de vida desarrollada por el Grupo WHOQOL (Organización Mundial de la Salud, 1996). El Grupo WHOQOL determinó que las facetas de la vida eran importantes en la evaluación de la calidad de vida como un concepto holístico. En el presente estudio, utilizamos la versión abreviada de la escala de Calidad de vida de la Organización Mundial de la Salud (WHOQOL-BREF), la versión abreviada del instrumento original WHOQOL-100. El WHOQOL-BREF capta cuatro ámbitos de calidad de vida: salud física (p. ej., “¿Hasta qué punto se siente satisfecho con su capacidad de realizar sus actividades de la vida diaria?”), salud psicológica (p. ej., “¿Con qué frecuencia tiene sentimientos negativos, como mal humor, desesperación, ansiedad, depresión?”), relaciones sociales (p. ej., “¿Hasta qué punto se siente satisfecho con sus relaciones personales?”) y entorno (p. ej., “¿Hasta qué punto está disponible la información que necesita en su vida cotidiana?”) con 24 ítems. Además, dos ítems, Calidad de vida global y Salud general, componen la puntuación de la calidad de vida global (Steinbüchel, Lischetzke, Gurny, Winkler y WHOQOL-OLD, 2005). En total, WHOQOL-BREF incluye 26 ítems con una escala Likert de 5 puntos y diferentes tipos de respuestas: desde en absoluto a extremadamente (intensidad), desde en absoluto a completamente (capacidad), desde muy satisfecho a muy insatisfecho (evaluación), desde nunca a siempre (frecuencia) y desde no es importante a extremadamente importante. Para el análisis de los datos del presente estudio, el ámbito en bruto se transformó en una escala de 0-100. Las puntuaciones más elevadas indican una mejor calidad de vida subjetiva (Angermeyer, Kilian y Matschinger, 2000; Organización Mundial de la Salud, 1996). La fiabilidad de la versión alemana, de acuerdo con los valores alfa de Cronbach, es variable, con un rango de α = 0,59 a α = 0,82, lo que indica una consistencia interna de cuestionable a buena, dependiendo de la subescala (Steinbüchel et al., 2005). La validez del contenido y la validez del constructo son elevadas (Angermeyer et al., 2000).

Procedimiento

El estudio fue aprobado por el Comité de Ética de la Universidad Médica de Graz, Austria, y se realizó siguiendo principios éticos. A los pacientes con una pérdida auditiva relacionada con la edad que acudieron a la consulta de un otorrinolaringólogo en Estiria, Austria, o de un audiólogo en el Departamento de Audiología de Vorarlberg, Austria, desde el otoño de 2015 a la primavera de 2016, se les informó sobre el estudio y se les preguntó si deseaban participar (selección de participantes no representativa). Se distribuyó a los posibles participantes un documento de consentimiento, un formulario de encuesta estandarizado que incluía las medidas de resultados autonotificadas, y un sobre prefranqueado, solicitándoles adicionalmente que remitieran el cuestionario por correo.

Análisis de los datos

Se utilizó el programa estadístico SPSS (versión 22; IBM, Ehningen, Alemania) para todos los análisis de datos cuantitativos. Para la descripción de las características de la muestra se utilizaron estadísticas descriptivas para calcular la distribución de frecuencia, la media y la desviación típica. Se realizó un análisis de regresiones jerárquicas múltiples para determinar la influencia de un conjunto de variables independientes sobre una variable dependiente. Esta técnica de análisis nos permitió especificar un orden fijo de entrada de las variables independientes. Por lo tanto, pudimos controlar los efectos de las covariables o las variables de confusión y examinar los efectos de determinadas variables independientes (de predicción) en la variable dependiente. Sin embargo, las covariables y las variables de predicción solo se incluyeron en el análisis del modelo una vez que existía una relación lineal entre estas variables independientes y la variable dependiente. Las regresiones jerárquicas múltiples se realizaron utilizando bloques en SPSS. Las variables de confusión se introdujeron en el primer bloque y las variables de predicción en el segundo bloque. Se determinaron el coeficiente beta (β), el tamaño del efecto R2, el cambio R2, el valor p, el estadístico F, el cambio F, el coeficiente Durbin-Watson y la tolerancia. Un valor p de <0,05 marcaba una significación estadística.

Resultados

Esta sección se organiza facilitando, en primer lugar, estadísticas descriptivas en términos de las variables de interés que caracterizan a los participantes, seguida de la descripción de los resultados de los análisis de regresión, que se realizaron para examinar hasta qué punto las diferentes variables independientes explican la varianza en diversos ámbitos de la calidad de vida en adultos mayores con una pérdida auditiva relacionada con la edad.

Discapacidad auditiva autonotificada, estrategias de afrontamiento, apoyo social y calidad de vida

La puntuación media de la escala total del HHIE se muestra en la Tabla 3 e indica que los participantes tenían, en promedio, una discapacidad auditiva de leve a moderada. En términos de estrategias de afrontamiento, las puntuaciones medias más bajas se encontraban en las dos subescalas de “resolución activa de problemas y automotivación”, y “resistencia”. Por lo tanto, los participantes parecían resolver los problemas activamente (estrategia de afrontamiento adaptativa) y rara vez se enfrentaban al problema, persuadiéndose a sí mismos y a otras personas de que no existiría ningún problema (estrategia de afrontamiento inadaptativa). Las puntuaciones más altas de la escala se obtuvieron en las dos subescalas de “búsqueda de apoyo social”, y “escape y evitación”, que es indicativo de las formas de afrontamiento menos utilizadas (Tabla 3). Los participantes, en estos casos, se inscribían en un grupo de apoyo o se apoyaban en otras personas con menor frecuencia (estrategia de afrontamiento adaptativa) y se aislaban, abandonaban, o preferían estar solos o esperaban que algo cambiase (estrategia de afrontamiento inadaptativa). Si se considera la percepción del apoyo social, la puntuación media de la escala F-SozU-14 fue bastante elevada (Tabla 3), lo que indica que los participantes experimentaban un gran apoyo social. Con la ayuda de WHOQOL-BREF, recopilamos datos sobre la calidad de vida autonotificada a nivel físico, psicológico, social, del entorno y global. Las puntuaciones medias oscilan entre 0 y 100, lo que representa una mejor calidad de vida cuanto mayor sea la puntuación. Como es evidente en la Tabla 3, la puntuación media más baja se pudo observar en el ámbito de la calidad de vida global, que incluía ítems sobre la satisfacción con la salud general. La puntuación media más elevada se identificó en la calidad de vida del entorno, compuesta por ítems como sentimientos de seguridad en la vida diaria, disponibilidad de la información necesaria en la vida cotidiana y satisfacción con el acceso a los servicios de salud.

Moser Tabla 3


Análisis de regresiones jerárquicas múltiples

Se realizaron análisis de regresiones jerárquicas múltiples para investigar la manera en que la pérdida auditiva evaluada audiométricamente, la discapacidad auditiva autopercibida, la elección de estrategias de afrontamiento genéricas y el apoyo social percibido afectaban las dimensiones seleccionadas de la calidad de vida (física, psicológica, social, del entorno y global).

Las variables de confusión o covariables fueron la edad, el género, la educación, el estado civil y la multimorbilidad. La consideración de estas variables fue significativa porque debían controlarse debido a su influencia potencial en la calidad de vida. Entre las variables de predicción se incluían la pérdida auditiva medida objetivamente, la discapacidad auditiva autonotificada, diversas estrategias de afrontamiento genéricas y el apoyo social percibido. Las variables independientes (covariables y de predicción) que tenían una relación lineal con la variable dependiente se incluyeron en el modelo de regresiones jerárquicas múltiples. Los resultados de los diversos análisis de regresión se describen a continuación.

Calidad de vida física

Se apreciaron correlaciones significativas entre la variable dependiente “salud física” y las variables independientes “multimorbilidad” (r = -0,732, p < 0,001) y “apoyo social percibido” (r = 0,360, p < 0,01); por lo tanto, estas variables independientes se incluyeron en el análisis del modelo. El modelo de regresiones explicaba el 60,3% de la varianza en la calidad de vida física (p < 0,001). Ambas variables independientes, “multimorbilidad y apoyo social percibido”, realizaron una contribución singular a la varianza en la variable dependiente “salud física” (incluidos ítems como el tratamiento médico, la satisfacción con el sueño y la realización de actividades de la vida diaria, véase la Tabla 4). La multimorbilidad fue, sin embargo, la variable de predicción con mayor peso. Estos resultados sugieren que la disminución de la calidad de vida en el nivel físico se podría predecir por el aumento del número de enfermedades notificadas, mientras que el apoyo social altamente percibido contribuía significativamente en una mejor calidad de vida física.

Calidad de vida psicológica

Se observaron correlaciones significativas entre la variable dependiente “salud psicológica” y las variables “género” (r = 0,233, p < 0,05), “multimorbilidad” (r = -0,402, p < 0,01) y “apoyo social percibido” (r = 0,596, p < 0,001). Por lo tanto, estas variables independientes se introdujeron en el modelo de regresiones. El modelo de regresiones explicaba el 46,5% de la varianza en la calidad de vida psicológica (p < 0,001). Tal como se muestra en la Tabla 4, las variables independientes “apoyo social percibido y multimorbilidad” realizaron una contribución singular a la varianza en la variable dependiente “salud psicológica” (incluidos ítems sobre disfrute de la vida, capacidad de concentración y sentimientos negativos, como ansiedad o depresión). El apoyo social percibido fue el predictor con mayor peso en este modelo. Estos resultados sugieren, por un lado, que las puntuaciones más elevadas en la escala de apoyo social, que indican un apoyo social altamente percibido, contribuían a una mayor calidad de vida psicológica. Por otro lado, la calidad de vida psicológica de los participantes con discapacidad auditiva era peor cuando las personas padecían enfermedades adicionales.

Calidad de vida social

Se apreciaron correlaciones significativas entre la variable dependiente “relaciones sociales” y las variables independientes “multimorbilidad” (r = -0,212, p < 0,05) y “apoyo social percibido” (r = 0,377, p < 0,01), que se introdujeron en el modelo de regresiones. El modelo de regresiones explicaba el 16,8% de la varianza en la variable dependiente “relaciones sociales” (p < 0,01). La variable independiente “apoyo social percibido” realizó una contribución singular a la varianza en la variable dependiente “relaciones sociales” (incluidos ítems sobre la satisfacción con las relaciones personales y el apoyo de amigos; Tabla 4). Estos resultados sugieren que la calidad de vida social de los participantes con discapacidad auditiva variaba en función del apoyo social percibido, de manera que cuanto mayor era el grado de apoyo social percibido, mejor era la calidad de vida.

Moser Tabla 4


Calidad de vida del entorno

Se apreciaron correlaciones significativas entre la variable dependiente “entorno” y las variables “género” (r = 0,269, p < 0,05), “multimorbilidad” (r = - 0,472, p < 0,001), “apoyo social percibido” (r = 0,423, p < 0,01) y “resolución activa de problemas” (r = -0,292, p < 0,05). Debido a las relaciones lineales, estas variables independientes se consideraron para el análisis del modelo. El modelo de regresiones explicaba el 42,6% de la varianza en la variable dependiente “entorno”. La variable de confusión “multimorbilidad” y las variables de predicción “resolución de problemas activa y automotivación” y “apoyo social percibido” realizaron una contribución singular a la varianza en la variable dependiente “entorno” (incluidos ítems sobre sentimientos de seguridad en la vida diaria, disponibilidad de información necesaria en la vida cotidiana y satisfacción con el acceso a los servicios de salud; Tabla 4). La variable de confusión “multimorbilidad” fue la variable de predicción de mayor peso. Los resultados sugieren que la calidad de vida del entorno de los participantes con discapacidad auditiva variaba con la presencia de enfermedades adicionales y el uso de la estrategia de afrontamiento “resolución de problemas activa y automotivación” (es decir, cuántas más enfermedades sufrían los participantes y menos resolvían los problemas activamente, menor era la puntuación con la que evaluaban su calidad de vida del entorno). En términos de apoyo social, los resultados muestran que un mayor grado de apoyo social percibido contribuía significativamente en una mayor calidad de vida en el nivel del entorno.

Calidad de vida global

Se apreciaron correlaciones significativas entre la variable dependiente “calidad de vida global” y las variables independientes “multimorbilidad” (r = -0,527, p < 0,001) y “apoyo social percibido” (r = 0,290, p < 0,05); por lo tanto, estas variables independientes se incluyeron en el análisis del modelo. El modelo de regresiones explicaba el 32,5% de la varianza en la calidad de vida física (p < 0,05). Sin embargo, la variable de confusión “multimorbilidad” fue la única variable independiente que influía en la variable dependiente “calidad de vida global” (incluidos ítems sobre satisfacción con la salud general y la calidad de vida global; Tabla 4). Por lo tanto, la calidad de vida global era peor cuantas más enfermedades o discapacidades sufrían los participantes con discapacidad auditiva.

Discusión

El objetivo de este estudio era investigar cómo la pérdida auditiva audiométricamente evaluada, la discapacidad auditiva autonotificada, las formas de afrontamiento y el apoyo social percibido afectaban la calidad de vida en nuestro grupo de estudio compuesto por adultos mayores con una pérdida auditiva relacionada con la edad. Es interesante destacar que la severidad de la pérdida auditiva y la discapacidad auditiva autoevaluada no se asociaban con la calidad de vida; por lo tanto, estas variables no se incluyeron en los modelos de regresiones. Hallberg et al. (2008) midieron objetivamente la pérdida auditiva y la discapacidad auditiva percibida, y estos valores no resultaron ser factores de predicción del bienestar psicológico. La inteligibilidad del habla en un entorno silencioso como una discapacidad auditiva fue un factor de predicción, además de los comportamientos inadaptativos, que fueron el factor de predicción de mayor peso. No obstante, los autores concluyeron que la inteligibilidad en un entorno silencioso no parecía ser el factor más importante en la calidad de vida de los adultos mayores con una pérdida auditiva relacionada con la edad.

De acuerdo con nuestros resultados, las puntuaciones bajas en la subescala “resolución de problemas activa y automotivación” indicaban que el uso frecuente de estas formas adaptativas de afrontamiento contribuyen en una mejor calidad de vida del entorno. No observamos la asociación de estrategias de afrontamiento inadaptativas con la calidad de vida, mientras que en otros estudios de investigación los comportamientos inadaptativos, como simular que se oye, adivinar lo que se dice y evitar las interacciones fueron factores de predicción significativos del bienestar psicológico (Andersson y Hägnebo, 2003; Hallberg et al., 2008).

En el estudio actual, los participantes percibían un gran apoyo social de sus familiares, su pareja, sus amigos y compañeros, lo que contribuía significativamente en una mayor calidad de vida. Se debe tener en cuenta que las asociaciones observadas entre el apoyo social percibido y la calidad de vida se establecieron después de controlar estadísticamente las contribuciones de las variables de confusión de edad, género, educación, estado civil y multimorbilidad. No es sorprendente que la multimorbilidad se determinase como una variable de confusión de gran peso que contribuía significativamente a explicar la varianza en la calidad de vida global, la salud física, la salud psicológica y las relaciones sociales (es decir, la disminución de la calidad de vida se predijo por el aumento de enfermedades o discapacidades que sufrían los participantes).

En general, la variable de predicción “apoyo social percibido” debe ser el foco de la orientación porque esta variable contribuye de manera singular a explicar la varianza en la calidad de vida (es decir, la calidad de vida física, psicológica y del entorno, así como la calidad de vida social, de los adultos mayores con discapacidad era mejor cuanto mayor era el grado de apoyo social percibido). El apoyo social fue el factor de predicción de mayor peso en la calidad de vida psicológica y social. Hasta el momento, en ningún estudio cuantitativo se ha investigado el apoyo social percibido como un posible factor de predicción de la calidad de vida de este colectivo. No obstante, se pueden encontrar resultados aproximados de investigación que muestran que se logran resultados audiológicos más positivos cuando la pareja participa activamente durante el proceso de asistencia audiológica. En este contexto, se han observado asociaciones entre el apoyo social y la adaptación de audífonos (Singh y Launer, 2016), el uso exitoso de audífonos (Frankel y Turner, 1983; Hickson et al., 2014; Singh et al., 2015), la satisfacción con el uso de audífonos (Lockey, Jennings y Shaw, 2010; Singh et al., 2015; Singh y Pichora-Fuller, 2016) y el bienestar psicológico (Frankel y Turner, 1983). En general, el presente estudio confirma la importancia del apoyo social percibido en la vida cotidiana de los adultos mayores con una pérdida auditiva relacionada con la edad.

En este estudio, existió un sesgo probable porque los participantes eran voluntarios, es decir, decidieron participar unos adultos mayores bastante motivados. Las personas mayores que no participaron podrían estar más aisladas; por lo tanto, este estudio habría pasado por alto esta perspectiva. En general, es cuestionable si los resultados son generalizables o válidos para la población porque la muestra no reflejaba a la población en su conjunto. En la encuesta se utilizaron cuestionarios estandarizados, fiables, válidos y bien documentados. No obstante, estas medidas se centran en medidas autonotificadas y, basándose en este hecho, es probable que exista una sobreestimación o una subestimación, dependiendo de los factores contextuales. En estudios epidemiológicos y, en concreto, en estudios observacionales, la confusión es otro tipo de sesgo. Por lo tanto, en el presente estudio se utilizaron para contrarrestar en el análisis de regresiones factores de influencia potenciales que pueden tener un efecto más significativo en la calidad de vida que la pérdida auditiva, la discapacidad auditiva, las estrategias de afrontamiento o el apoyo social.

La influencia del apoyo social en la vida cotidiana de los adultos mayores con discapacidad auditiva es un hallazgo novedoso que esperamos que sirva de punto de partida para futuras investigaciones en este ámbito. El efecto del apoyo social en la calidad de vida se puede determinar mediante la realización de un diseño de estudio longitudinal o un estudio de intervención que someta a prueba un programa de orientación con la inclusión de adultos mayores con discapacidad auditiva y sus parejas. Además, el cuestionario de apoyo social genérico utilizado no se refiere a situaciones relacionadas con la audición. Por lo tanto, el desarrollo de un cuestionario de apoyo social específico de la enfermedad puede ayudar a identificar áreas de necesidad de los clientes. La invitación de las parejas a participar en el proceso de asistencia por parte de los profesionales sanitarios es un componente central en la asistencia centrada en el paciente (Gilligan y Weinstein, 2014; Singh y Launer, 2016). Por lo tanto, en estudios futuros de investigación se podría tratar la evaluación de la asistencia centrada en el paciente y otras intervenciones, incluidas las parejas, y los efectos de estas intervenciones en el afrontamiento de los adultos mayores con pérdida auditiva.

Conclusión

El apoyo social positivo percibido en la vida de las personas mayores con discapacidad auditiva es fundamental en la calidad de vida de este colectivo. En resumen, los adultos mayores que perciben poco apoyo en situaciones relacionadas con la audición parecen encontrarse en una desventaja relativa. La calidad de la asistencia y el bienestar de los adultos mayores con discapacidad auditiva se podrían mejorar involucrando activamente a familiares, parientes y amigos en la orientación como parte del tratamiento o la rehabilitación para abordar la discapacidad auditiva (Gopinath et al., 2012; Hallberg et al. al., 2008; Mick, Kawachi y Lin, 2014; Singh y Pichora-Fuller, 2016). La orientación, incluida la formación o la información sobre la naturaleza de la pérdida auditiva, el uso de audífonos y los beneficios reales de los audífonos y los productos de apoyo auditivo, y la enseñanza de un conjunto de competencias de afrontamiento, especialmente de estrategias de comunicación (Gopinath et al. 2012; Wong y Cheng, 2012), podrían realizar una contribución valiosa porque permitirían que otras personas allegadas aportasen un apoyo social apropiado que facilitaría la comunicación y, en concreto, la vida cotidiana de ambas partes (Hallberg et al., 2008).

Agradecimientos

Deseamos expresar nuestro más sincero agradecimiento a los participantes. Su contribución voluntaria y la facilitación de datos personales en el estudio fueron de un valor incalculable.


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Traducido con autorización del artículo "Influencia del apoyo social y el afrontamiento en la calidad de vida de las personas mayores con una pérdida auditiva relacionada con la edad", por Sarah Moser, Wolfgang Luxenberger y Wolfgang Freidl (American Journal of Audiology, vol. 26, 170-179, June 2017, http://aja.pubs.asha.org/journal.aspx)). Este material ha sido originalmente desarrollado y es propiedad de la American Speech-Language-Hearing Association, Rockville, MD, U.S.A., www.asha.org. Todos los derechos reservados. La calidad y precisión de la traducción es únicamente responsabilidad de CLAVE.

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Translated, with permission, from "The influence of Social Support and Coping on Quality of Life Among Elderly With Age-Related Hearing Loss", by Sarah Moser, Wolfgang Luxenberger and Wolfgang Freidl (American Journal of Audiology, vol. 26, 170-179, June 2017
, http://aja.pubs.asha.org/journal.aspx). This material was originally developed and is copyrighted by the American Speech-Language-Hearing Association, Rockville, MD, U.S.A., www.asha.org. All rights are reserved. Accuracy and appropriateness of the translation are the sole responsibility of CLAVE.

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Ampliación de la candidatura a la implantación coclear


Teresa A. Zwolan, PhD, CCC-A; Donna L. Sorkin, MA.


Los recientes avances tecnológicos que integran IC con audífonos han ampliado el colectivo de candidatos a la implantación.


Los audífonos y los implantes cocleares (IC) ya no son tecnologías separadas, distintas y mutuamente excluyentes. Los recientes acontecimientos en investigación y tecnología han ampliado el colectivo de candidatos y han difuminado las líneas entre los dos tipos de dispositivos.

En los estudios se demuestra que la combinación de audífonos e IC puede dar lugar a una gran mejora en los resultados, acercando a las personas a la audición normal. En las tecnologías que combinan estos dispositivos se utilizan estrategias avanzadas de procesamiento del sonido; nuevas configuraciones de electrodos con técnicas quirúrgicas avanzadas que aumentan la probabilidad de conservación de la audición; excelentes diseños de procesadores; y Bluetooth, streaming y telebobina para mejorar la facilidad de utilización y el desempeño con ruido de fondo.

Al considerar estas innovaciones, los audiólogos pueden detectar que existen pacientes en una franja más amplia que podrían ser candidatos adecuados para los IC.

Avances electroacústicos
La reciente aprobación de la FDA de dos sistemas electroacústicos (EA) de IC diseñados para conservar la audición residual en frecuencias bajas ha ampliado los criterios de candidatura a los IC. Los sistemas EA Cochlear Hybrid y MED-EL están aprobados para pacientes con una pérdida auditiva que oscila entre normal y moderada en las frecuencias bajas y entre severa y profunda en las frecuencias medias-altas.

En cuanto al Cochlear Hybrid, las puntuaciones correctas en test de palabras monosilábicas del candidato deben estar comprendidas entre el 10 y el 60% en el oído que recibirá el implante y pueden ser hasta el 80% correctas en el oído contralateral. En el MED-EL EAS, las puntuaciones de palabras monosilábicas deben ser menores o iguales al 60% correctas en la mejor condición asistida del paciente.

Estos criterios representan un cambio drástico en comparación con las primeras directrices de candidatura de la FDA, que especificaban que los pacientes debían presentar una pérdida auditiva neurosensorial profunda bilateral con poco o ningún reconocimiento del habla en las pruebas de oraciones. Por el contrario, según los nuevos estándares, se utilizan pruebas de palabras monosilábicas, que generalmente son más difíciles que las pruebas de oraciones. En consecuencia, algunos candidatos de EA muestran unas puntuaciones de reconocimiento de oraciones superiores al 80% correctas.

Ambos dispositivos EA recibieron la aprobación de la FDA tras la realización de ensayos clínicos complejos en los que se demostró su eficacia en pacientes con una mayor capacidad auditiva residual preoperatoria y unas mejores aptitudes de reconocimiento del habla. En ambos estudios se documentó la conservación de la audición en la mayoría de los participantes, y los usuarios de ambos dispositivos experimentaron un mejor desempeño posoperatorio con estimulación electroacústica en comparación con el desempeño preoperatorio con audífonos.

Ampliación del colectivo de candidatos a recibir IC

La aprobación de la FDA de dos dispositivos EA ha incrementado la sensibilización sobre las ventajas de la implantación coclear en una población más amplia, que incluye a los pacientes que pueden obtener beneficios de la audición bimodal, es decir, los que utilizan un IC en un oído y un audífono tradicional en el otro.

En algunos casos, los criterios de IC se basan en el desempeño en la mejor condición asistida, lo que significa que un paciente puede no ser candidato a recibir un IC aunque en un oído presente una sordera profunda, dado que el oído con mejor audición puede dar lugar a que sus puntuaciones sean “demasiado altas” en la mejor condición asistida. Actualmente, algunos clínicos pueden solicitar una autorización previa para implantar en el oído con menor audición, esperando una mejoría posoperatoria con audición bimodal.

Otro motivo para respaldar esta recomendación es que pueden pasar años a la espera de que la audición del oído mejor empeore, lo que privaría al paciente del acceso a un sonido de calidad y podría impedir la consecución de buenos resultados si el oído con una sordera prolongada se considerase apto para recibir un implante muchos años después.

Otras tendencias en este ámbito incluyen la utilización de materiales de prueba más difíciles, como la presentación de palabras u oraciones en presencia de ruido de fondo, lo que hace que sean más conscientes de los retos de la escucha en el mundo real. Además, hemos observado un aumento de los candidatos no tradicionales que reciben IC, como niños y adultos con sordera unilateral y niños con discapacidades múltiples. También se aprecia el uso de implantes auditivos troncoencefálicos en niños con malformaciones cocleares graves que les impiden obtener beneficios de un IC tradicional.

Los audiólogos y logopedas desempeñan un papel clave en la derivación de pacientes para la evaluación de su candidatura a recibir IC.

Ampliación de los criterios de Medicare
Los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS, por sus siglas en inglés) también han reconocido el beneficio potencial de facilitar IC a las personas con más audición. Durante años, Medicare ha cubierto IC solamente a candidatos que presentaban una pérdida auditiva moderada-profunda bilateral y obtenían puntuaciones de reconocimiento de oraciones inferiores al 40% en la mejor condición asistida.

En 2013, la American Cochlear Implant Alliance propuso, y los CMS lo aprobaron, un estudio de Cobertura con desarrollo de pruebas (CED). En este estudio, que actualmente se está realizando en 20 centros de todo el país, se evalúa el desempeño con IC de adultos con una pérdida auditiva moderada-profunda bilateral, con puntuaciones previas al IC del 40-60% correctas en oraciones en la mejor condición asistida.

Los centros CED participantes pueden facilitar IC a los pacientes que cumplan los criterios del estudio. Al finalizar el estudio, los CMS considerarán la posible ampliación de sus determinaciones de cobertura nacional.

Los audiólogos y logopedas desempeñan un papel clave en la derivación de pacientes para la evaluación de su candidatura a recibir IC. Recomendamos ponerse en contacto con la clínica local de IC al considerar la derivación de un paciente. Estas discusiones pueden proporcionar una información valiosa sobre los avances tecnológicos, los cambios en los criterios de candidatura y los proyectos de investigación que pueden ofrecer oportunidades a candidatos no tradicionales para recibir un IC.

Con respecto al futuro, cada vez más personas utilizarán dispositivos que combinen tecnologías eléctricas y acústicas, y es probable una mayor ampliación de la candidatura para recibir IC. Uno de los mayores desafíos será incrementar la sensibilización sobre los beneficios de la tecnología y reforzar la colaboración interprofesional para impulsar el acceso a la asistencia de todas las personas que la necesiten.

Este artículo se publicó en The ASHA Leader, Marzo de 2017, Vol. 22, 14-15.






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