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Vol. X, núm. 1, periodo otoño 2016






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Cuestiones a tener en cuenta para facilitar el acceso a la comunicación cuando se realizan los planes de emergencia

Mainstream News, Otoño de 2015, Vol. 35, Nº1





Los simulacros de situaciones de emergencia forman parte las rutinas que se establecen en el aula y en todo el colegio desde las primeras semanas del nuevo curso. El éxito de los simulacros de seguridad (incendio, transporte en autobús, evacuación, secuestro y refugio) pasa por una comunicación clara y eficaz, pero las vías de comunicación que se utilizan habitualmente en una situación de emergencia pueden suponer un obstáculo para el alumno/a con pérdida auditiva. Teniendo esta premisa en cuenta, recomendamos a los equipos educativos que revisen los planes vigentes y determinen las modificaciones necesarias para garantizar que los alumnos con sordera o problemas de audición tengan acceso a la comunicación.

Hay que partir de la base que no existe ningún plan de seguridad escolar, que se pueda implantar con carácter general en todos los colegios. Cada colegio tiene sus características específicas en cuanto a ubicación, colectivo, posibles amenazas, tecnología y normativa de seguridad local, aspectos todos que influyen en los procedimientos concretos que se desarrollan. Este mismo planteamiento es aplicable a los alumnos con pérdida auditiva. Las necesidades auditivas y de comunicación de cada alumno son diferentes y, por lo tanto, se deben realizar ajustes en los procedimientos teniendo en cuenta las de cada uno.

Sin embargo, en todos los colegios es fundamental planificar, ensayar y practicar hasta estar seguro de que el centro puede responder ante situaciones de emergencia y garantizar que todos los alumnos, incluidos aquellos con sordera o problemas de audición, no se sienten perdidos o confusos. Las siguientes consideraciones son fundamentales para los alumnos con pérdida auditiva.

Decida de qué manera avisará al alumno en una situación de emergencia.

El alumno puede o no oír la alarma de incendio que normalmente se utiliza en los colegios. La posibilidad de oír la alarma depende de que el alumno lleve o no sus prótesis. Por ello, es indispensable saber cómo responde el alumno en diferentes situaciones para tenerlo en cuenta cuando se elaboran los planes de seguridad. Dependiendo de las instalaciones del edificio puede que haya alertas visuales (luces estroboscópicas), además de la alarma acústica.

Para otros simulacros, como un secuestro (encierro), el sistema de megafonía suele ser el principal medio de aviso, pero lo más probable es que el alumno no pueda oír claramente el mensaje mediante este sistema. Un compañero del alumno puede ser un elemento a tener en cuenta, pero “puede resultar poco fiable, especialmente si no acude al colegio el día de la emergencia o del simulacro” (Whaley, 2001), por lo que los adultos deben ser una parte fundamental a la hora de comunicar al alumno la situación de emergencia. El equipo educativo deberá además planificar la manera en que se avisará al alumno cuando no se encuentre en el aula. Por ejemplo, podría saltar la alarma o emitirse un anuncio por megafonía cuando los alumnos se encuentren en los pasillos, los aseos, etc. ¿Conocen todos los profesores quién es el alumno con pérdida auditiva y la manera eficaz de comunicarse con él si la situación requiere que entre con rapidez en el aula? ¿Qué se debe repasar y practicar con este alumno en relación en a estas situaciones?

Utilice señales visuales.

Es probable que cada estancia del colegio tenga designado un “lugar seguro” en el que se deben reunir los alumnos y el personal. En vez de limitarse a explicar verbalmente donde se encuentra este lugar, se recomienda disponer de una señal universal que todo el mundo identifique en cada estancia. De esta manera, los alumnos sabrán perfectamente a qué lugar se deben dirigir, independientemente del espacio donde se encuentren en el momento del simulacro.

Conozca hasta qué punto el alumno necesita apoyarse en la lectura labial.

Los alumnos con pérdida auditiva emplean de manera particular la escucha y la lectura labial. Algunos se basan principalmente en la audición, pero otros pueden utilizar lectura labial para completar la información que se les escapa cuando escuchan. Si se indica al alumno que se dirija a una zona donde haya poca iluminación o ninguna, ¿de qué manera influirá está circunstancia cuando el alumno tenga que apoyarse en la lectura labial? No asuma que el sistema de FM es todo lo que se necesita. Un alumno puede seguir necesitando lectura labial incluso cuando utilice un sistema de FM. Además, podría haber una situación de emergencia o un simulacro cuando el alumno no esté utilizando el sistema de FM. El ruido de fondo también influirá en la capacidad del alumno para oír las instrucciones.

Piense cómo se comunicará con el alumno cuando lleve sus prótesis y cuando no.

Existen numerosos motivos por los que un alumno podría no llevar sus prótesis un día en concreto. Los sistemas de FM se pueden estropear, los alumnos se olvidan de los audífonos y las pilas se terminan. El alumno puede funcionar de manera diferente si no tiene acceso a la totalidad o una parte de lo que le aportan sus prótesis. ¿De qué manera influiría esta circunstancia a la hora de dar las instrucciones de seguridad?

Tenga en cuenta que oír las instrucciones de seguridad no garantiza que el alumno las entienda.

Es posible que exista algún término o concepto que los profesores asumen que todos los niños conocen, pero que el alumno con pérdida auditiva no haya captado a través de la escucha incidental. Además, al alumno le puede resultar complicado seguir el ritmo de lo que se va diciendo en una situación de tensión. Procure que las instrucciones sean lo más claras y precisas posible. Cuando se prepara a los alumnos para un simulacro, resulta útil compartir con los padres y el personal de apoyo (por ejemplo, el logopeda) los procedimientos, el lenguaje y el vocabulario utilizado, con el fin de que puedan conocerlos de antemano y repasarlos con el alumno.

Añada suministros a los kits de seguridad.

Generalmente se facilitan kits de emergencia a los profesores y las enfermeras de los colegios. ¿Existe algún elemento que sería apropiado añadir a alguno de estos kits? Entre las sugerencias se encuentran una linterna para facilitar la lectura labial, cuaderno y lápices para comunicarse por escrito y pilas extra para los audífonos o implantes cocleares. Contemple la posibilidad de elaborar tarjetas plastificadas donde se ilustren las instrucciones principales que se podrán mostrar al alumno o la clase cuando el profesor deba hablar en un tono de voz lo más bajo posible.

Tenga en cuenta a los alumnos con necesidades especiales, incluidos los que tienen una pérdida auditiva, cuando se imparta formación al personal sobre los procedimientos de seguridad.

Siempre existe la posibilidad de que una persona, aparte del profesor del aula, deba supervisar el alumno durante un simulacro o una situación de emergencia real.

Asegúrese de que el conductor del autobús donde se desplaza el alumno recibe formación sobre la pérdida auditiva para que se pueda comunicar con él de manera eficaz durante los simulacros de seguridad.

En general, no se suele incluir a los conductores de autobuses en los cursillos de formación impartidos al personal de los colegios, por lo que será importante que dispongan de unos conocimientos básicos sobre la pérdida auditiva del alumno y la mejor manera de trasmitir indicaciones durante los trayectos diarios y cuando se realicen simulacros de seguridad. Hablar varios a la vez, además del ruido del motor y la carretera, se convierten en grades obstáculos para que el alumno pueda oír las instrucciones que se dan desde la parte delantera del autobús. El conductor debe recordar que ha de hablar de frente al alumno con pérdida auditiva y pensar con antelación que debe transmitirle los mensajes a través de un alumno mayor que él o de un compañero para que así le quede claro si debe permanecer en el asiento o bajar del autobús. Se puede dar a los padres del alumno una copia de los procedimientos de seguridad para que lo repasen con su hijo antes y después de un simulacro, lo que servirá para aclarar cualquier malentendido. Tal como se hace con el resto del personal del colegio, se debe informar también a los conductores sustitutos de las principales estrategias de comunicación.

La práctica conduce a la perfección.

Realice simulacros en diferentes momentos, advirtiéndolo con antelación y sin aviso previo, en situaciones en que la comunicación sea más complicada, durante el almuerzo, cuando el alumno no esté utilizando el sistema de FM o no se encuentre acompañado por el profesor. Evalúe el desempeño del personal y de los alumnos, identifique cualquier problema y desarrolle estrategias conjuntas cuando sea necesario realizar mejoras.

Si se muestran vídeos como parte de la formación de seguridad, seleccione los que tengan subtítulos.

Si se le entrega una copia del texto, el alumno con pérdida auditiva podrá rellenar las palabras que no haya captado auditivamente y el resto de los alumnos podrá reforzar su vocabulario y los mensajes fundamentales.

Mantenga abierta la comunicación entre la familia y el colegio.

Invite a los padres a que participen en la planificación. Conocen al niño mejor que nadie y pueden aportar información sobre su capacidad de comunicarse en situaciones estresantes. Haga saber a los padres cuándo se realizará un simulacro de secuestro (encierro, para que lo puedan hablar con el niño y hacerles llegar sus comentarios a los profesores y personal administrativo. Cuando proceda y en la medida de lo posible, permita que el alumno participe en la organización y modificación del plan con el fin de incorporar sus necesidades de acceso a la comunicación.

Esperamos que este artículo suscite un diálogo continuo a lo largo del curso, de manera que todo el mundo (personal, alumnos y padres) confíe en la capacidad de respuesta del colegio ante situaciones de emergencia. Con la implementación de los procedimientos adecuados, la atención se puede centrar en los que verdaderamente importa: ¡en la alegría de aprender todos juntos!



Wil es un alumno de sexto curso que tiene un gran interés en ayudar a otras personas a comprender la pérdida auditiva.

Estimado Wil:

En el colegio hay una alarma de incendio. El sonido es demasiado fuerte. ¿Qué debo hacer?

De: Josias y la Sra. Stinson [su logopeda)
Hola, Josias:

Gracias por enviarme esta pregunta. Es muy útil para las personas con pérdida auditiva. Puedes colocarte las manos en los oídos para que escuches más bajo el sonido de la alarma. También puedes quitarte los audífonos mientras sales del edificio. Sin embargo, debes procurar ponértelos de nuevo. Debes hacerlo inmediatamente cuando os reagrupéis en el exterior para que puedas oír las instrucciones del profesor y responder cuando pase lista de los que están presentes. Pero ten en cuenta que los audífonos se te pueden caer, se pueden dañar o perderse, por lo que es preferible taparse los oídos.

Nota del editor:

Los audífonos y los implantes cocleares están programados de tal forma que limitan el volumen máximo que se oye a través de estos dispositivos. Esto significa que los alumnos podrán seguir percibiendo la intensidad del sonido, pero los dispositivos nunca amplificarán a un nivel tan elevado que pueda dañar sus oídos. Es bastante frecuente que el volumen de la alarma de incendio resulte molesto al oírla a través de los audífonos. Lo que sugiere Wil, taparse los oídos, es totalmente aconsejable y es probable que sea también lo que hagan sus compañeros oyentes. ¡El elevado sonido de las alarmas de incendios nos resulta molesto a muchas personas! Los alumnos deben consultar a sus audiólogos la posibilidad de incorporar un programa a su dispositivo que ayudaría a reducir el ruido de los sonidos ambientales elevados. Esto da resultado en los alumnos con edad suficiente para darse cuenta de que, tan pronto como desaparezca el sonido, deben recuperar el programa habitual lo que les permitirá oír las instrucciones del profesor.

¿Usted como profesor o sus alumnos desean plantear alguna pregunta a Wil? Pueden enviarlas a mainstream@clarkeschools.org.



Cada alumno tiene necesidades auditivas y de comunicación diferentes y, por lo tanto, se deben realizar ajustes en los procedimientos teniendo las características de cada uno.





10 consejos para ayudar a los alumnos a “oír con claridad”

Mainstream News, Otoño de 2015, Vol. 35, Nº1



Aunque el libro Wonder (donde se narra la conmovedora historia de ficción de un niño con un síndrome craneofacial que se incorpora por primera vez al sistema educativo ordinario) no se centra en la pérdida auditiva, incluye el capítulo “Oír con claridad” en el que Auggie, el personaje principal, describe el momento en el que, por primera vez, le ponen audífonos estando en quinto curso. La descripción de Auggie del momento en que sus audífonos se activan les resultará seguramente muy familiar a muchos de nuestros alumnos y a sus familias. Tanto si su trayectoria les ha conducido hasta los audífonos o a los implantes cocleares, la experiencia de tener un mejor acceso al sonido resulta intensa y maravillosa. Además de la primera activación, existen posteriormente otros momentos mágicos cuando se accede a audífonos o a procesadores de nuevos y mejores implantes, en distintos momentos a lo largo de los años.

El acceso a una tecnología adecuada y su mantenimiento correcto es el primer paso para “oír con claridad” en el colegio. Con el paso de los cursos, los alumnos siguen aprendiendo la manera de sacar el máximo partido de esta tecnología en una variedad de actividades y situaciones de comunicación que son complejas y se encuentran en constante cambio. Por lo tanto, debemos asegurarnos de crear entornos de aprendizaje que respalden, en lugar de contrarrestar, las ventajas de su tecnología. Los dispositivos que el alumno utiliza le son de gran ayuda, pero nunca oirá con la misma calidad que sus compañeros y siempre se deberá esforzar más para seguir las conversaciones. Los ambientes ruidosos y la reverberación afectarán negativamente al alumno.

Las sugerencias siguientes, si bien son fundamentales para los alumnos con pérdida auditiva, servirán para que todos los alumnos “oigan con claridad”. Incluso los niños oyentes necesitan mejor entorno de escucha que los adultos, ya que su sistema auditivo no se desarrolla plenamente hasta la adolescencia.


1. Lleve a la práctica una buena gestión del aula.
Aplique la regla de que solo hable una persona a la vez, haga una pausa cuando tenga que interrumpir (por ejemplo, para anunciar algo) y límite el uso de aparatos ruidosos (como el sacapuntas eléctrico) a los periodos de transición de una actividad a otra.

2. Sitúe al alumno alejado de las fuentes de ruido.
Si el alumno oye mejor por un oído, asegúrese de que este oído no está enfrente de una fuente de ruido. Sea flexible con la disposición para sentarse, de manera que el alumno se pueda desplazar para tener un acceso auditivo y visual óptimo dependiendo de la actividad.

3. Solicite un mantenimiento del sistema de climatización.
Pregunte si se puede reducir o desactivar la velocidad del ventilador manualmente en los momentos en los que se está dando explicaciones que son fundamentales.

4. Se recomienda la instalación de moqueta en la mayor parte del aula.
Cuando el enmoquetado de pared a pared no sea posible se aconseja la instalación de alfombras o losetas de goma en zonas determinadas. Cuando el enmoquetado no cubra la zona de pupitres coloque silenciadores en las patas de las sillas y los pupitres. Considere si conviene que también se coloquen en el aula situada justo encima. De esta manera, se reduce el ruido producido por el desplazamiento del mobiliario en suelos duros, ruido que frecuentemente se escucha a través del techo en el aula que está situada debajo.

5. Utilice materiales de absorción en la medida de lo posible.
Se incluyen manteles, cortinas/persianas en las ventanas y tapices o tablones de anuncios en las paredes que estén vacías.

6. En el aula, disponga zonas más silenciosas colocando cajas de libros u otros separadores en torno a una alfombra o bien poniendo cojines en el suelo.
Estas zonas más silenciosas son un buen lugar para que el alumno con pérdida auditiva trabaje con un compañero o se reúna individualmente con el profesor.

7. Preste atención al ruido procedente de aulas contiguas y pasillos.
Mantenga las puertas cerradas. Coloque protectores de corriente o “serpientes” en la parte inferior de las puertas que separan las aulas cuando haya algún hueco entre la puerta y el suelo. Colabore con los profesores de las aulas contiguas para mantener un volumen bajo cuando se proyecten películas o se utilice música en las aulas. Se trata de una medida especialmente importante cuando las aulas están separadas por tabiques que dejan traspasar con mayor facilidad el sonido que las que son sólidas.

8. Indique que no se debe hacer ruido en los pasillos en todo el colegio.
Plantee un trayecto diferente cuando los alumnos se desplazan al gimnasio y otros espacios similares si hay mucho trasiego en el pasillo contiguo al aula.

9.Si el aula del alumno está situada sobre un patio, trabaje con el personal de mantenimiento para que corten el césped y otras labores ruidosas en momentos en los que no se estén dando explicaciones importantes en el aula.
Mantenga las ventanas cerradas cuando no se pueda evitar el ruido procedente del exterior.

10. Evite la presencia en el aula de mascotas que puedan ser ruidosas.
Si disponen de una pecera, se debe mantener un nivel de agua elevado ya que se reduce el ruido del filtro.

Extracto de la novela Wonder de R.J. Palacio




¿Cómo puedo describir lo que oí cuando el médico activó mis audífonos?... Es como cuando te encuentras en una habitación donde no funciona una de las bombillas del techo, pero no te das cuenta de lo oscuro que está hasta que alguien cambia la bombilla y exclamas: ¡cómo brilla todo!





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