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Saltos de obstáculos

Mi vida ha sido continuamente saltos de obstáculos, estoy totalmente sorda pero no nací así, aunque empecé a perder la audición desde muy temprana edad, ya con 6 años era evidente, pero aún así como estaba en un colegio con
mi hermana mayor, y sólo había uno para sordo en mi ciudad, no me quise cambiar, (mi madre me llevó a conocerlo, y mi primera impresión fue muy negativa, sólo veía a niños chillando y moviendo las manos, salí corriendo de allí), necesité de mucha ayuda para entender las palabras más sencillas, esas que todo niño aprende oyendo, en ese momento mi vocabulario era muy reducido, pero mis padres no se rindieron, aunque le costaron porque luego descubrieron que mi hermano pequeño también estaba perdiendo audición.

En esa época en los colegios exigían a todos lo mismo, y yo no fui una excepción, me hacían hacer dictados como los demás, extraña situación ya que como era de esperar tenía "muchas faltas de ortografías", ahora entiendo que fue injusto que lo que consideraban como tal, eran realmente que confundía las palabras, las sílabas como "r", "l" y "d", me comía las "s" porque no
las oía. En fin no son faltas de ortografía propiamente dichas, pero yo no era consciente se me venía el mundo encima de vergüenza, porque tenía más que nadie y no lograba entenderlo. Bueno esto no es nada comparado con los idiomas, el dichoso inglés, sólo lo aprobaba por escrito y no les cuento los dictados ya se lo imaginan. Llegue a odiarlo y en cuento tuve ocasión lo olvidé totalmente, me parecía una pérdida de tiempo.

Mis padres lucharon para tratarme como una igual, para darme la mejor educación y por supuesto estaban mis ganas inmensas de avanzar, de aprender, de estudiar, de comprender.

Repetí varios cursos, pero eso no me rindió, desde niña quería ser Veterinaria y por suerte mis padres me ayudaron a lograr mi sueño, sacrificándose mucho, y encima me tenía que ir de mi isla, aquí no había Facultad de Veterinaria, me fui a la isla vecina. Todos los años que estuve allí solo tenía una meta sacar la carrera, daba igual cuantas asignaturas aprobaba al año, siempre sacaba alguna y cada una de ellas significaba una pequeña victoria.

Por supuesto acabé veterinaria con mucho esfuerzo, iba a clase para que me dieran los apuntes los compañeros y para que me conocieran los profesores y poder luego en caso de no entender los apuntes pedirles ayuda. No tenía ninguna ayuda extra, sólo mi constancia, ganas de superarme, sacrificio y dedicación. Eso si, encontré buenos compañeros, que nunca me dijeron no, cuando les pedía los apuntes, que ironía, no solía faltar a clase, pero nunca me enteraba.

Mi principal enemigo en la Facultad eran las prácticas, esas que lo explican todo oralmente, en el momento en que te toca, luego lo tienes que hacer tú, y claro yo siempre estaba atrasada, pero lo conseguía.

Acabé la carrera y volví a mi isla, y otra vez la realidad, mi audición ya era totalmente nula, comprendí que o aprendía a leer mejor los labios o tendría muchas dificultades para conseguir un trabajo estable, así que me puse en contacto con FUNCASOR, allí estuve con varias logopedas, pero sinceramente leer los labios no es tan fácil y si encima tienes problemas
visuales como yo se complica más. Pero gracias a eso conocí al que llamo mi ángel de la guarda, una gran persona, él fue el que me explicó la existencia de los implantes cocleares. Me costó encima años aceptar de que ese milagro existía, tenía miedo de ilusionarme y luego pasarlo mal. Pero tal como sigo con la historia de mi vida eso llegó mucho después, en ese momento no se me pasaba por la cabeza que existiera algo así, los audífonos normales eran un fracaso para mí.

Como todos, necesitaba encontrar un trabajo, iba a entrevista y pocas veces me contrataban, ya que no me podía comunicar oralmente, y necesitaba cada vez más la escritura, en las empresas privadas nadie quiere eso, soy sorda, hay veterinarios que oyen bien y por ejemplo en la clínicas veterinarias la comunicación telefónica es de primera necesidad, y si encima tenía dificultades para comunicarme con los dueños de los animales, ya se imaginan.

Aconsejada por una compañera veterinaria, me puse a estudiar las oposiciones, elegí la que durante la carrera me había resultado más fácil de entender y con mucho sacrificio y años de estudios, aprobé mi primera oposición, sin plaza para minusválidos, estuve trabajando, primero haciendo sustituciones y luego con plaza, pero como interina, al mismo tiempo que luchaba para que reconocieran el derecho de una plaza para minusválidos en las próximas convocatorias que salieran. Y conseguí que así fuera, y la siguiente vez que se convocaron mis oposiciones sacaron una plaza para minusválidos, que con mucho esfuerzo conseguí volver a superar, aun siendo totalmente sorda y la incomprensión de la mayoría de los compañeros.

Llegar a donde estoy siendo totalmente sorda es injustamente mal interpretado, la gente ignorante no lo ve así, muchos por envidias creen incluso que exagero, que realmente oigo más de lo que digo, el implante coclear ha demostrado que no es cierto, esta operación se lleva a cabo a sordos profundos.

En fin voy a dejarlo así para no aburrir, un cordial saludo.

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