Correo electrónico Imprimir PDF

Ser abuela

Hace ahora 10 años que, cuando mi hija me llamó para decirme que uno de sus gemelos de un año justo no se volvía cuando sonaba el teléfono, yo nunca dudé que no ERA sorda sino que ESTABA sorda.

No conocía en mi entorno de entonces a nadie que tuviera problemas de sordera y en mi familia no habíamos tenido nada de oído. Siempre pensé (mientras tomaba un avión camino de Madrid) que era un problema pasajero producido por cualquier agente externo. Me equivoqué! ! ... Y empezó el recorrido de consultas y especialistas para ver que se hacía con María.

Yo sabía que las decisiones eran de mi hija y su marido y los esperaba en la puerta de los médicos para luego llamar (eso no creo que lo sepan) o ir a ver al médico de turno y explicarle mi angustia por no estar en primera fila. Creo que esa época es casi la peor, como siempre que necesitas tomar una decisión importante. Y especialmente si no es tuya, sino de tus hijos y te aterra que se equivoquen en algo tan vital para su hija y para ellos mismos. Yo veía que les cambiaba la vida y rezaba para que eligieran el camino correcto.

He tenido la inmensa suerte de estar de acuerdo con su decisión de hacer a María un implante coclear en Pamplona, de la logopeda que escogieron y las orientaciones que proporcionó porque ahora tenemos una niña perfectamente integrada con sus hermanos, primos, amigos ... Y en un colegio normal.

Los profesionales estarán acostumbrados … pero yo, que era nueva en este mundo de no oyentes, recuerdo con horror las primeras veces que acompañaba a mi hija a las sesiones y el lloro de María, porque si no hacía el esfuerzo que se le pedía no conseguía su premio.

Realmente todos los avances nos han dado muchas alegrías. El primer villancico que cantó María nos hizo llorar a todos y cuando el día de su 1ª comunión leyó en el altar vimos que era una más de su clase, igual que su gemelo oyente.

Los abuelos podemos hacer poco, simplemente apoyar el esfuerzo de nuestros hijos e intentar suplir su ausencia ocupándonos de los otros.

Yo, durante años, me he llevado a María con todos mis nietos SIN padres ni tíos durante 8 días, para enseñarles a convivir y a ayudarse mutuamente. (En este caso era a María, a la que había que proteger de alguna manera) y era adorable ver a Álvaro, su primo (2 años más) dando instrucciones al salvavidas de la playa para que, si se alejaba su prima, no tocase el silbato porque como no oía, tenía que estar atento para ir personalmente a buscarle.

Si estas líneas son de alguna ayuda para los que descubren que tienen un niño sordo me alegro infinito. Sólo decirles que no es el fin sino el principio de una lucha conjunta de padres, educadores, y toda la familia para conseguir que ese niño se integre lo mejor posible en una sociedad de oyentes que le ha tocado vivir; no deben desanimarse, porque normalmente estos niños tienen una fuerza superior a los otros y serán capaces de superar su minusvalía con la ayuda de todos.

Pilar, abuela de María de 9 años.

Volver  

Inglés

normal | oec_black

 

CLAVE
Atención a la
deficiencia auditiva

C/Santísima Trinidad 35, bajo.
28010 Madrid
Tfno.: (+34) 91 523 99 00
Fax: (+34) 91 531 56 94
SMS: (+34) 650 73 29 56