La acústica y sus materiales

Para tratamientos de aislamiento acústico, se utilizan los materiales denominados genéricamente como “aislantes acústicos, mientras que para tratamientos de acondicionamiento acústico se utilizan los materiales denominados “absorbentes acústicos.

Como se puede intuir, existe una gran diferencia entre los materiales aislantes y los materiales absorbentes. Ambos son empleados corrientemente en el campo de la acústica, pero deben aplicarse con cierto criterio.

El objetivo de aislar es el de impedir la propagación de la energía acústica incidente, mientras que el de absorber es el de transformar parte de esa energía, de tal forma que el aislante refleja prácticamente toda la energía incidente y el absorbente disipa parte de esa energía en forma de energía calorífica.

La función de los materiales aislantes acústicos es, por tanto, la de reflejar la mayor parte de la energía que reciben. Para cumplir esta función, los aislantes deberán ser materiales pesados, flexibles y continuos para obtener el máximo rendimiento de su peso, utilizándose para atenuar el paso del ruido entre ambientes o recintos distintos.

Por otro lado, como ya se ha comentado, la característica fundamental de los materiales absorbentes es transformar gran parte de la energía sonora que los atraviesa. Su misión, por tanto, será que se refleje la mínima cantidad de sonido, de forma que la mayor parte posible de la energía sonora incidente sea susceptible de ser transformada en calor por efecto Joule.

No hay reglas fáciles para definir su comportamiento. Lo que se puede afirmar es que todo material absorbente debe ser poroso para que pueda permitir el paso del aire, de tal forma que el material pueda disipar las ondas sonoras en sus choques contra las paredes de las cavidades. Los materiales con celdas interiores de superficie cerrada no podrán ser buenos absorbentes en ningún caso.

El espesor del material absorbente es importante para determinar la absorción máxima. La energía sonora penetra en el material sólo hasta determinada profundidad, a partir de la cual no sería necesario dar mayor espesor, pero si el espesor no es el adecuado se perderán posibilidades de absorción.

Así pues, en los locales en que haya alguna pared rígida lo primero que destaca es el fenómeno de la reverberación. La fuente sonora transmitirá cierto ruido o energía de forma directa hacia un oyente situado en un punto determinado, pero además dicho oyente recibirá la energía sonora reflejada en todas las paredes del local, por lo que el ruido que percibirá será superior al que escucharía si fuente y receptor estuvieran al aire libre (p.e.) y sin estar dentro del entorno “reflectante” anteriormente descrito.

Si el local se recubre con material absorbente, el sonido reflejado por la pared aislante se ve reducido en una fracción cada vez que choca con alguna pared. De este modo, a la vez que se retiene el sonido en el interior de la habitación, se evita que aumente el nivel de ruido reverberante gracias a la acción del material absorbente.

Por tanto, el objetivo de alcanzar un nivel de percepción sonora aceptable en todos los puntos del local constituirá la técnica de Acondicionamiento Acústico.

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