Ante la sospecha de la existencia de una pérdida auditiva

En función de la edad, acuda a su pediatra o a su médico de familia que valorará la presencia de un problema auditivo y derivará al médico otorrinolaringólogo.

El otorrinonaringólogo, ORL, es un médico especializado en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades del oído. Evaluará la audición del niño o del adulto mediante pruebas diagnosticas audiológicas entre las que se encuentran la audiometría, la impedanciometría y los potenciales evocados de tronco cerebral.

Si se confirma la pérdida auditiva, se pondrá en marcha el tratamiento a seguir dependiendo del tipo y grado de la pérdida.

Descartada la medicación y la cirugía correctiva, el tratamiento paliativo consiste en:

También existe tratamiento quirúrgico, implante coclear, para las deficiencias neurosensoriales profundas y límite severo-profunda. La decisión sobre la implantación coclear dependerá del médico otorrinolaringólogo y del equipo de implantes cocleares al que pertenezca.

En el caso de niños pequeños, se deberá proporcionar a los padres información clara y objetiva sobre los distintos sistemas de comunicación para que puedan optar.  

Tras la confirmación de la pérdida auditiva, informe a su pediatra o a su médico de familia sobre el diagnóstico realizado y el tratamiento recomendado.
 
Otros profesionales médicos que deberá visitar son:
 
El oftalmólogo por si existiera algún problema de visión no detectado que pudiera estar asociado a la discapacidad auditiva.
 
El genetista que realizará un estudio genético mediante la historia clínica y  pruebas con la finalidad de conocer la causa que ha originado el problema auditivo y el riesgo de que pueda volver a presentarse dicho problema en su familia.

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