Espacios adaptados

Aulas, condiciones físicas

Si hay un lugar en el que el control del ruido de fondo es fundamental, ese lugar es un centro educativo. La eliminación de los sonidos del exterior y la buena acústica del aula contribuirá a mejorar la atención del alumnado, de todo el alumnado, y muy en especial de aquellos que se distraen con facilidad y de los que no están oyendo bien porque tienen catarros de vías respiratorias altas, otitis o deficiencias auditivas neurosensoriales.


A continuación, CLAVE presenta algunas cuestiones generales que pueden orientarles sobre cómo cuidar la condición acústica de las aulas. Recuerde que si entre el alumnado hay personas que utilizan audífonos o implantes cocleares, el micrófono de dichos sistemas también va a recoger y transmitir el ruido de fondo y la reverberación que produce el sonido.

Iluminación

¿Sabe que un tubo fluorescente viejo produce un sonido de 15 decibelios? Utilice fuentes de luz silenciosas, sustituya las lámparas viejas y recuerde que cualquier lámpara que utilice un cebador producirá ruido de fondo.

Techos

¿Altos y pintados? Sí, en la mayoría de los casos. La mejora de las condiciones acústicas de su aula pasa por la instalación de materiales absorbentes y el consejo de las empresas especializadas.

En general, funcionan muy bien los materiales microperforados o ranurados, al igual que los fabricados como conglomerados de virutas de madera o paja.

Paredes

Los grandes ventanales tan necesarios para la buena iluminación de las aulas son, sin embargo, “malos” elementos acústicos porque reflectan el sonido. Como no pueden cubrirse, palie la situación acústica colocando paneles de corcho en los que colgar los trabajos del alumnado hasta que llegue el momento de poder hacer una mayor inversión en el acondicionamiento acústico del aula.

Otra solución sencilla pasa por instalar cortinas de materiales como el terciopelo, aunque sean falsas. Entelar paños de pared sobre un acolchado de algodón reduce notablemente el efecto de la reverberación.

Evitar paredes paralelas entre sí es otra solución arquitectónica fácil de realizar. De esta manera, se consigue reducir la energía de la onda reflejada, lo que se traduce en menos ecos y menor reverberación.

Suelo

En los centros escolares se precisan materiales resistentes y de fácil limpieza, motivo por el que el suelo es generalmente de cerámica, hormigón o piedra que no absorbe el sonido y lo reflecta.

Mientras no sea posible sustituirlo por otros materiales que absorban bien el sonido, pueden mejorar las condiciones acústicas delimitando las distintas áreas de actividad del aula con moquetas, corcho o paneles de goma.

Para aislar un aula del recinto situado en el piso inferior, una solución efectiva consiste en colocar sobre el forjado una lámina de caucho. Esto contribuye a reducir la transmisión del ruido de impacto como las pisadas, objetos que caen al suelo, etc.

Mobiliario

De nuevo, la duración y el fácil mantenimiento (limpieza) hacen que generalmente los muebles utilizados en las aulas sean de material contrachapado o laminado con patas metálicas que producen mucho ruido al moverse.

Coloque apoyos de goma, fieltro u otro material que amortigüe el sonido que se produce al mover los bancos y pupitres. Los libros y los cuadernos de los estudiantes, al ser de material poroso, contribuirán en la absorción del sonido.

También en las bandejas y cajas de material pueden poner fieltro o goma en su base y en su fondo interior a fin de reducir el ruido que se produce al recoger los materiales o colocar las bandejas en sus estanterías.

Megafonía

Se ha comprobado que el hecho de que el profesor utilice un micrófono y haya instalados altavoces en el aula  o sistema de amplificación del sonido, con independencia de su ubicación y de la orientación del profesor, ayuda a que todos los alumnos presten más atención y puedan oírle mejor. Además, reduce la tensión vocal del profesor.

Ubicación del aula


Las aulas deberían estar ubicadas de tal manera que no compartan pared con los cuartos de baño, las cocinas, las escaleras u otros focos de ruido que puedan escucharse desde el interior del aula.

En aulas especialmente adaptadas, debería plantearse un vestíbulo previo de acceso, o bien puertas especiales, aunque normalmente son incómodas por su elevado peso y complejo mecanismo de cierre hermético.

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