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La lucha

Una lucha que cada día tienen que romper barreras diariamente, lucha por oír una conversación más influyente, una lucha por seguir la corriente al ritmo de la sociedad,... Una lucha que parece que no tiene fin. Pero la pregunta es si realmente merece la pena esa lucha. La respuesta es un sí a lo alto.

Os cuento por qué la razón merece la pena luchar. Desde que me quedé sordo casi a los dos años, por una negligencia médica perdí la audición de ambos oídos. Mi familia acudió a un otorrino, preguntó el por qué había producido y qué tenia que hacer. La primera recomendación fue que urgentemente compraran los audífonos, la posibilidad de oír otra vez aunque no 100%. Efectivamente, a partir de allí comienza la lucha. Sobre todo una lucha para mi familia. Me llevaron a un colegio de sordos, donde aquello creo que era una burbuja sin sonido. Aquello mi familia pensaron que no era bueno para mi educación. Entonces, decidieron integrarme en un colegio de integración, donde había logopedia y apoyos de profesores, e incluso niños oyentes y con otras discapacidades. Durante la infancia, ha habido muchos cambios de grupos dentro del colegio o incluso con los vecinos. No encontraba un grupo definitivo. Con quien jugar. Lo bueno, en esta época siempre tenía los ojos llenos de curiosidades y ansias de conocer lo que el mundo rodea. Siempre estaba dispuesto estar con gente, da igual quien sea. Efectivamente, siempre encontrabas gente con problemas. Eso como todos, da igual que sea discapacidad, bajito, gordo, feo... se metía. El único miedo que tenía que enfrentarme era no quedarme sólo. Pero a continuación, al regresar a casa, también mi familia estuvieron para hacer actividades para potenciar el oral y reeducar la audición. Con eso, tenemos una colección de cintas las mejorías que grabamos cada cierto tiempo.

Llegó la época de adolescencia. Realmente tiene dos partes, la positiva es una experiencia muy vividora, ya que ha habido muchos cambios de grupos de amigos, pero la negativa es que sufrimos por la inestabilidad, por los estudios, por los cambios de grupos de amigos, por problemas, por manipulación, por las inseguridades,... Pero no tiré la toalla, la lucha ha de ser firme hasta final. Durante la época, lo que me sufría es dejar a un grupo de amigos por no tener apoyo suficiente, por problemas ajenos. Pero hoy en día me acuerdo muchos de ellos porque realmente una parte si que me han dejado abrir las puertas para conocer su entorno y aprender de ellos y con ellos y pasarlo lo mejor posible, aunque no haya mucha conversación amistosa. Y doy muchas gracias a ellos. En mí queda mucho corazón de ellos.

También ha habido época oscura que durante estos años los perdí, pero es otra historia diferente y era una lucha de mi hermana. En fin, después de la época de la adolescencia, llegó la independencia, terminé modulo superior. Me encontré el primer trabajo, ya que estuve estudiando algunos cursos de INEM, y uno a través de la ONCE. El trabajo lo encontré por mi cuenta. Utilizando algunas estrategias para sorprenderles. Se sorprendieron, y me contrataron. Me independicé, me fui a una casa compartida con toda la gente oyente, e incluso muy amigos míos. Ya que algunos perdí, por circunstancia muy arrepentidas. La lucha del empleo por la igualdad y escalar puestos es realmente dura, por la falta de confianza. Ha habido muchos cambios de trabajos, algunos mejores y otros peores.

Actualmente, tengo 29 años, en todo el recorrido de mi vida, ha merecido mucho la pena la lucha. Porque sin ella, nunca iba a poder salir en una burbuja sin sonido y sin experiencia. Lo que quiero decir, es que nosotros y la familia hemos aprendido a valer mucho que es la vida. Ya que ha habido muchas experiencias horrorosas, pero debemos recordar experiencias muy vivas, de lo nunca podamos olvidarnos. Y muchos de nosotros pensaremos, que ojala volviésemos a vivir la experiencia en el pasado.

Sobre todo muchas gracias a mi familia y a mis amigos y mi novia que me ha hecho ser una persona más independiente y más segura.

Pero la lucha sigue, y es donde aquí, en esta asociación, juntos podamos ayudar a que nuestras vidas de calidad mejoren en la sociedad con mayor integración familiar, social y laboral.

La lucha no tiene fin, pero llegaremos.

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